A mi me gusta tomar el café con mucho azúcar. Le añado tanto azúcar que normalmente se queda parte sin diluir en el fondo de la taza, lo que hace que tenga que aguantar que me llamen despilfarrador y otras lindezas. También me gusta leer el periódico mientras desayuno. Sin embargo, el otro día leí una noticia que hizo que casi me atragantara con el café con leche. Estaba publicada en la sección de Ciencia del ABC y se titulaba “Demasiada azúcar nos hacer perder la memoria“. El primer párrafo decía:
Ingerir demasiada azúcar puede ser perjudicial para nuestro cerebro. Según un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (EE.UU.) realizado en ratas una dieta rica en fructosa produce alteraciones en el cerebro, la memoria y el aprendizaje que dificulta la capacidad cerebral. El trabajo, que se publica en Journal of Physiology, muestra además que los ácidos grasos omega-3 pueden contrarrestar dicho proceso.
Tenía que ponerme rápidamente manos a la obra para saber si mi dieta era rica en fructosa, y si eso me iba a afectar, antes de que mi cerebro se alterara y perdiera la memoria.


