Hace un par de meses apareció en algunos medios la noticia de que una planta medicinal china podía curar el cáncer de páncreas. Enseguida, numerosas webs y foros de internet comenzaron a llenarse de comentarios quimiofóbicos y conspiranoicos. Que si la medicina natural es lo mejor, que si las farmacéuticas no quieren que sepamos del poder curativo de las plantas porque entonces no ganarían dinero, que si hay que volver a la medicina milenaria oriental, bla, bla, bla… ¿Qué hay de cierto en la noticia que causó todo este revuelo?
La prueba de escáner conocida como TAC triplica el riesgo de cáncer en niños. Es lo que se desprende de una investigación coordinada entre Reino Unido y Estados Unidos.
Después de 2 décadas de trabajo en una población de 180.000 niños, el estudio concluye que las radiaciones emitidas con la tomografía axial computarizada aumentan el riesgo de leucemia y los tumores cerebrales en los más pequeños.
A la hora de realizar este tipo de prueba se puede llegar a emitir una radiación hasta 1.000 veces superior que la de una radiografía.





