Archivo mensual: marzo 2012

¿Sirve de algo la meditación?

La semana pasada comentaba en un post un artículo que decía que meditar era bueno para el cerebro, pudiendo ser neuroprotector y mejorar la inteligencia, y llegué a la conclusión de que no era cierto que el artículo demostrara eso. Algunos de los comentarios al post decían que, al menos, la meditación era beneficiosa como medio de relajación. Además, hay gente que piensa que la meditación podría tener beneficios cardiovasculares, mejorar las capacidades cognitivas, o ser eficaz en el tratamiento de trastornos psiquiátricos, asma, artritis, o el dolor. ¿Qué hay de cierto en todo eso?

Antes de continuar, intentaré explicar qué es la meditación. En general, se le puede considerar una técnica o conjunto de técnicas de auto-regulación del cuerpo y la mente que persigue alcanzar un estado de reposo, atención, alerta, claridad, concentración… Existen distintos tipos de meditación, algunos de ellos ligados a determinadas religiones (budismo, hinduismo) con características específicas. Suele ser común en muchas formas de meditación el adoptar una postura cómoda, tener una respiración profunda, realizarla en un sitio tranquilo, etc. Quizá uno de los más famosos métodos de meditación sea la Meditación Transcendental©, creada por el Maharishi Mahesh Yogi. Este es un tipo de meditación que emplea los mantras, que los practicantes definen como sonidos que ayudan a la mente a viajar a un estado más relajado. Existe polémica en torno a este movimiento, pero eso no es el objeto de este post. El que quiera saber algo más puede mirar la entrada de Transcendental Meditation® en el Skeptic Dictionary (aquí).

La mayoría de las distintas corrientes de meditación inciden en que el principal beneficio es la reducción del estrés, lo que señalan como uno de los grandes males de las sociedades industrializadas. A mucha gente le sonará la imagen del monje budista con la sonrisa de oreja a oreja, más feliz que una perdiz. Pero hay quien ha querido ver otros beneficios en la meditación, y existen numerosos estudios que tratan de demostrarlos. El principal problema con estos estudios es que son metodológicamente muy pobres (como señalan Ospina et al, J Altern Complement Med. 14:1199-213, 2008). En mi opinión, uno de los principales fallos en los ensayos clínicos es que no existe un grupo control adecuado. Así, cuando se realizan revisiones sistemáticas y meta-estudios de los artículos publicados, se ve lo siguiente:

  • Meditación Vipassana: es uno de los tipos de meditación más antiguo. Todos los estudios realizados hasta la fecha para ver si tiene algún efecto beneficioso son de una calidad muy pobre (Chiesa J Altern Complement Med. 16:37-46, 2010)
  • Qigong para el tratamiento del dolor: el qigong es un arte curativo que usa ejercicios del cuerpo y la mente para restaurar el flujo energético del chi. Evidentemente, esta magufada no funciona para el tratamiento del dolor (y para nada más, seguro) (Lee et al. J Pain. 10:1121-1127, 2009).
  • Meditación para tratar la artritis reumatoide y la osteoartritis: Ernst y Pozadski califican los ensayos clínicos como muy pobres (Curr Pain Headache Rep. 15:431-437, 2011)
  • Meditación para tratar el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): debido al bajo número de estudios, los pocos sujetos en los mismos y el alto riesgo de sesgo en estos, no se puede concluir que sea efectiva (Krisanaprakornkit et al. Cochrane Database Syst Rev. CD006507, 2010)
  • Meditación para tratar el asma: no existen evidencias de que sea eficaz en el tratamiento del asma (Huntley et al., Thorax. 57:127-31, 2002)
  • Terapia cognitiva basada en la meditación para el tratamiento de trastornos psiquiátricos: los estudios son muy pobres, sin diseño aleatorizado, con tamaños muestrales pequeños, y sin grupo control apropiado (Chiesa y Serretti, Psychiatry Res. 187:441-53, 2011).
  • La Meditación Transcendental© mejora la función cognitiva y aumenta la inteligencia: no existen ensayos clínicos aleatorizados que apoyen esta afirmación (Canter y Ernst, Wien Klin Wochenschr. 115:758-66, 2003).
  • La Meditación Transcendental© disminuye la presión sanguínea: no existe ninguna evidencia a favor. Todos los ensayos clínicos realizados tienen fallos metodológicos y están potencialmente sesgados por la afiliación de los autores al movimiento de la Meditación Transcendental© (Canter y Ernst, J Hypertens. 22:2049-54, 2004).

Como pueden ver, todas las afirmaciones han sido convenientemente desmontadas. La afirmación de que con un alto grado de entrenamiento en Meditación Transcendental© se puede llegar a volar, creo que no hace falta ni tratar de desmontarla en un estudio científico.

Sin embargo, y a pesar de toda esta locura por intentar buscar beneficios de cualquier tipo, siempre nos quedará el efecto de una mayor relajación y paz interior que la meditación proporciona, ¿no? Recuerden a los monjes budistas…

Pues tampoco. Un ensayo clínico aleatorizado de 2007 (Jain et al., Ann Behav Med. 33:11-21) mostró que la meditación no es mejor que la simple relajación para reducir los niveles de estrés o mejorar el estado de ánimo. Un meta-estudio de 2009 (Krisanaprakornkit et al., Cochrane Database Syst Rev. CD004998) concluyó que la Meditación Transcendental© no es más efectiva que cualquier otra forma de relajación a la hora de reducir la ansiedad.

Así pues, parece que ni siquiera para relajarse hace falta estar recitando mantras. Yo personalmente, prefiero oir a Coltrane, por ejemplo:

NOTA: Esta entrada participa en la XI edición del Carnaval de Biología, organizado por el blog Ciencia y alguna otra cosa, que administra @Diplotaxis

 

Moisés García Arencibia

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¿Meditar es bueno para el cerebro?

La semana pasada leí una noticia de Muy Interesante con el siguiente titular: Meditar es bueno para el cerebro. En ella se decía:

Las personas que practican meditación durante muchos años refuerzan las conexiones de su cerebro y presentan una mayor cantidad de plegamientos en la corteza del mismo, según indica un estudio publicado en la revista Frontiers in Human Neuroscience. Estas características se relacionan con una mayor memoria y con la habilidad para procesar información y tomar decisiones.

Como soy un poco escéptico ante este tipo de titulares contundentes, decidí ir a la fuente original, a ver si allí decían lo mismo.

El título del artículo es “The unique brain anatomy of meditation practitioners: alterations in cortical gyrification” (“La anatomía única de los practicantes de la meditación: alteraciones en la girificación de la corteza”). Así de entrada no dice nada de las bondades de la meditación. Lo que sí dice el resumen del artículo es que aquellos que meditan tienen una mayor girificación de la corteza cerebral. ¿Y qué es eso de la girificación? Es el patrón de plegamiento de la capa más superficial del cerebro, el córtex, relacionado con los característicos giros y surcos. Según los autores, un aumento de la girificación significaría un aumento en la superficie cortical y podría estar relacionado con una mayor inteligencia y con una mayor neuroprotección. En realidad hablan del índice de girificación (IG) que, como se verá después, no es lo mismo.

Entonces, ¿todo bien no? Parece que demuestran que meditar sí es bueno para el cerebro, ¿no?. Pues no. El problema más grave de este estudio es el mismo del que hablaba en mi anterior post: la causalidad. El estudio dice que hay una correlación entre un mayor IG y el hecho de practicar la meditación, pero no dice que una cosa cause la otra. Por si esto no fuera ya suficiente, el artículo tiene, bajo mi punto de vista, otros fallos:

  • Existe un mayor IG en determinadas áreas del cerebro de los practicantes de la meditación, pero este índice también es menor en otras áreas, que los autores excluyen con la excusa de que cuando aplican unos índices de significación estadística más estrictos las diferencias desaparecen, como se puede ver en esta figura:

Luders et al.

¿Cuál es el problema entonces? Que los autores toman esta decisión a posteriori, intoduciendo un sesgo en el estudio. Si querían que la significación fuera p≤0.01 lo deberían haber decidido antes de realizar el estudio, y no una vez analizados los resultados. ¿Por qué no les parecen relevantes los descensos en el IG en quienes meditan?

  • El método empleado por los autores no es capaz de decir si un aumento del IG es debido a un aumento en la profundidad de los surcos, o en la altura de los giros, o a un aumento en la frecuencia de los mismos. Si es un aumento en la profundidad de los surcos entonces el efecto no es neuroprotector, sino todo lo contrario.
  • Los autores no tienen en cuenta otras covariables como el nivel educativo, coeficiente cociente intelectual, etc… Sólo tienen en cuenta la edad y el sexo de los sujetos en el estudio.
  • El artículo reconoce que hasta un 30% de las diferencias en la girificación son debidas a causas genéticas.
  • Los autores reconocen que el estudio es muy preliminar y que habría que realizar mejores ensayos para determinar si existe alguna relación causal entre la meditación, un aumento en la girificación y algún posible efecto beneficioso en el cerebro.

Creo que estas son razones suficientes como para no creerme la noticia que publicaba Muy Interesante.

Para terminar, y aunque este artículo no lo demuestre, ¿pensáis que la meditación sirve para algo? Yo tengo clara mi respuesta, pero la daré muy pronto en el siguiente post, que este ya me está quedando muy largo…

Moisés García Arencibia

NOTA: Esta entrada participa en la XI edición del Carnaval de Biología, organizado por el blog Ciencia y alguna otra cosa, que administra @Diplotaxis

ResearchBlogging.orgLuders E, Kurth F, Mayer EA, Toga AW, Narr KL, & Gaser C (2012). The unique brain anatomy of meditation practitioners: alterations in cortical gyrification. Frontiers in human neuroscience, 6 PMID: 22393318

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¿Causalidad?…¡y un jamón!

El otro día enlazaban en Facebook y Twitter mis amigos una noticia con el siguiente titular: Si comes mucho jamón dañarás tus pulmones. La noticia dice:

…las carnes curadas como el jamón serrano y otros embutidos contienen nitritos que producen especies reactivas de nitrógeno que dañan los tejidos de los pulmones, particularmente en quienes padecen Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), cuyo riesgo de ingresar en el hospital si incrementan si consumen más de 20 gramos al día. Es decir, que si abusáis del jamón, respiraréis peor.

Yo no soy un experto en el tema, pero me parecía una afirmación muy contundente, así que me puse a investigar un poco.

En primer lugar, vi que la fuente de la noticia era otro blog, cuyo titular ya no era tan directo y decía: Vinculan el consumo de jamón con enfermedad pulmonar.

Bueno, el título ya suena distinto, pensé. Aquí  sólo dice que hay una relación, pero no dicen que esa relación sea causal. Es decir, no afirma que comer jamón haga que se respire peor, como decía el título de la noticia anterior. Puede ser que las personas que respiran peor tengan más atracción por el jamón, o puede ser que una causa desconocida cause tanto ganas de comer jamón como una mala respiración. Por último, también puede ocurrir que no tengan relación ninguna y que todo sea anecdótico y casual (que no causal). Confundir correlación con causalidad es un error común, principalmente en noticias que interpretan a su manera las conclusiones de artículos científicos, como ya quedó claro en este post de Experientia Docet de hace un mes. Sin embargo, al seguir leyendo, la noticia dice:

Estos efectos se notan especialmente en quienes padecen Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que pueden agudizar los síntomas respiratorios si consumen más de 20 gramos al día, todos los días, de estas carnes.

De nuevo le echaban la culpa al jamón serrano y otras carnes curadas, afirmando que causan daño pulmonar a quien lo consuma y, especialmente, a personas con EPOC.

Según el informe de la Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease (GOLD), la EPOC se caracteriza por una limitación persistente del flujo de aire, que suele ser progresiva, y que se asocia con una respuesta inflamatoria crónica de las vías aéreas y los pulmones frente a particulas nocivas y gases [2]. Según esta definición, no es de extrañar que el tabaco sea una de las principales causas de la EPOC. Según la noticia, parece que el jamón serrano estaba casi al mismo nivel.

                 Combinación letal

No quería creer eso de mi querido jamón serrano (más querido aún desde que uno vive exiliado y no se encuentra tan fácilmente jamón del bueno), me negaba a aceptar tal realidad así como así, por lo que decidí irme a la fuente original: el artículo científico. El título de este dice: “Cured meats consumption increases risk of readmission in COPD patients” [1] (“El consumo de carnes curadas aumenta el riesgo de readmisión en pacientes de EPOC”). Vaya, pues parece que, según el título, parte de la noticia era verdad. No dice que el jamón dañe los pulmones, pero sí que las carnes curadas empeoran el estado de los pacientes de EPOC, que vuelven a tener que ser ingresados en el hospital en mayor proporción que los que no las comen. Además de el título, el resumen del artículo (el abstract) dejaba claro que el consumo de estas carnes era la causa del elevado riesgo de readmisión.

Como soy un poco cabezota, decidí leerme el artículo entero. El estudio está muy bien hecho, los autores han tenido en cuenta los factores que podían influir en el resultado y han ajustado sus análisis estadísticos, para asegurarse que no influían cosas como la edad, el consumo de tabaco, la ingesta de otros alimentos, la actividad física, etc… y ven que hay una relación entre el consumo de las carnes curadas y las readmisiones en el hospital, pero no hay ningún resultado que diga que una cosa causa la otra. En la discusión, los autores intentan justificar el resultado diciendo que las carnes curadas tienen altos niveles de nitritos y de sal, y que esto puede ser la causa de daño pulmonar.

La sorpresa me la llevé en el último párrafo de todo el artículo, donde los autores dicen (las negritas son mías): “In conclusion, high cured meats consumption was associated with an increase in the risk of COPD readmission in COPD patients.” Que traducido quiere decir: “En conclusión, el consumo elevado de carnes curadas estuvo asociado con un aumento en el riesgo de readmisión de los pacientes de EPOC”. Así pues, los autores no concluyen que haya una relación causal, porque no la han demostrado, sino que dicen simplemente que hay una asociación. Entonces, ¿por qué eligieron ese título? ¿No les dijo el editor o alguno de los evaluadores que era engañoso y no se correspondía con sus resultados? ¿No pensaron en la alarma que podrían estar creando? ¿los perjuicios económicos para los que se dedican a producir y vender jamones?

De momento, y hasta que alguien no demuestre la relación causal del consumo de jamón serrano con la EPOC, yo lo seguiré disfrutando sin preocuparme por mis pulmones (más bien por mi bolsillo).

Moisés García Arencibia

Referencias:
[1] de Batlle, J., Mendez, M., Romieu, I., Balcells, E., Benet, M., Donaire-Gonzalez, D., Ferrer, J., Orozco-Levi, M., Anto, J., Garcia-Aymerich, J., & , . (2012). Cured meats consumption increases risk of readmission in COPD patients European Respiratory Journal DOI: 10.1183/09031936.00116911
[2] From the Global Strategy for the Diagnosis, Management and Prevention of COPD, Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease (GOLD) 2011. Disponible en: http://www.goldcopd.org/.

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