¿Causalidad?…¡y un jamón!

El otro día enlazaban en Facebook y Twitter mis amigos una noticia con el siguiente titular: Si comes mucho jamón dañarás tus pulmones. La noticia dice:

…las carnes curadas como el jamón serrano y otros embutidos contienen nitritos que producen especies reactivas de nitrógeno que dañan los tejidos de los pulmones, particularmente en quienes padecen Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), cuyo riesgo de ingresar en el hospital si incrementan si consumen más de 20 gramos al día. Es decir, que si abusáis del jamón, respiraréis peor.

Yo no soy un experto en el tema, pero me parecía una afirmación muy contundente, así que me puse a investigar un poco.

En primer lugar, vi que la fuente de la noticia era otro blog, cuyo titular ya no era tan directo y decía: Vinculan el consumo de jamón con enfermedad pulmonar.

Bueno, el título ya suena distinto, pensé. Aquí  sólo dice que hay una relación, pero no dicen que esa relación sea causal. Es decir, no afirma que comer jamón haga que se respire peor, como decía el título de la noticia anterior. Puede ser que las personas que respiran peor tengan más atracción por el jamón, o puede ser que una causa desconocida cause tanto ganas de comer jamón como una mala respiración. Por último, también puede ocurrir que no tengan relación ninguna y que todo sea anecdótico y casual (que no causal). Confundir correlación con causalidad es un error común, principalmente en noticias que interpretan a su manera las conclusiones de artículos científicos, como ya quedó claro en este post de Experientia Docet de hace un mes. Sin embargo, al seguir leyendo, la noticia dice:

Estos efectos se notan especialmente en quienes padecen Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que pueden agudizar los síntomas respiratorios si consumen más de 20 gramos al día, todos los días, de estas carnes.

De nuevo le echaban la culpa al jamón serrano y otras carnes curadas, afirmando que causan daño pulmonar a quien lo consuma y, especialmente, a personas con EPOC.

Según el informe de la Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease (GOLD), la EPOC se caracteriza por una limitación persistente del flujo de aire, que suele ser progresiva, y que se asocia con una respuesta inflamatoria crónica de las vías aéreas y los pulmones frente a particulas nocivas y gases [2]. Según esta definición, no es de extrañar que el tabaco sea una de las principales causas de la EPOC. Según la noticia, parece que el jamón serrano estaba casi al mismo nivel.

                 Combinación letal

No quería creer eso de mi querido jamón serrano (más querido aún desde que uno vive exiliado y no se encuentra tan fácilmente jamón del bueno), me negaba a aceptar tal realidad así como así, por lo que decidí irme a la fuente original: el artículo científico. El título de este dice: “Cured meats consumption increases risk of readmission in COPD patients” [1] (“El consumo de carnes curadas aumenta el riesgo de readmisión en pacientes de EPOC”). Vaya, pues parece que, según el título, parte de la noticia era verdad. No dice que el jamón dañe los pulmones, pero sí que las carnes curadas empeoran el estado de los pacientes de EPOC, que vuelven a tener que ser ingresados en el hospital en mayor proporción que los que no las comen. Además de el título, el resumen del artículo (el abstract) dejaba claro que el consumo de estas carnes era la causa del elevado riesgo de readmisión.

Como soy un poco cabezota, decidí leerme el artículo entero. El estudio está muy bien hecho, los autores han tenido en cuenta los factores que podían influir en el resultado y han ajustado sus análisis estadísticos, para asegurarse que no influían cosas como la edad, el consumo de tabaco, la ingesta de otros alimentos, la actividad física, etc… y ven que hay una relación entre el consumo de las carnes curadas y las readmisiones en el hospital, pero no hay ningún resultado que diga que una cosa causa la otra. En la discusión, los autores intentan justificar el resultado diciendo que las carnes curadas tienen altos niveles de nitritos y de sal, y que esto puede ser la causa de daño pulmonar.

La sorpresa me la llevé en el último párrafo de todo el artículo, donde los autores dicen (las negritas son mías): “In conclusion, high cured meats consumption was associated with an increase in the risk of COPD readmission in COPD patients.” Que traducido quiere decir: “En conclusión, el consumo elevado de carnes curadas estuvo asociado con un aumento en el riesgo de readmisión de los pacientes de EPOC”. Así pues, los autores no concluyen que haya una relación causal, porque no la han demostrado, sino que dicen simplemente que hay una asociación. Entonces, ¿por qué eligieron ese título? ¿No les dijo el editor o alguno de los evaluadores que era engañoso y no se correspondía con sus resultados? ¿No pensaron en la alarma que podrían estar creando? ¿los perjuicios económicos para los que se dedican a producir y vender jamones?

De momento, y hasta que alguien no demuestre la relación causal del consumo de jamón serrano con la EPOC, yo lo seguiré disfrutando sin preocuparme por mis pulmones (más bien por mi bolsillo).

Moisés García Arencibia

Referencias:
[1] de Batlle, J., Mendez, M., Romieu, I., Balcells, E., Benet, M., Donaire-Gonzalez, D., Ferrer, J., Orozco-Levi, M., Anto, J., Garcia-Aymerich, J., & , . (2012). Cured meats consumption increases risk of readmission in COPD patients European Respiratory Journal DOI: 10.1183/09031936.00116911
[2] From the Global Strategy for the Diagnosis, Management and Prevention of COPD, Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease (GOLD) 2011. Disponible en: http://www.goldcopd.org/.

15 comentarios

Archivado bajo Causalidad, Salud

15 Respuestas a “¿Causalidad?…¡y un jamón!

  1. Y cómo no, aquí estoy yo para meter baza!

    Es un poco como lo de la mosca a la que, después de arrancarle las alas y las patas, por mucho que la jaleaban no se movía (“conclusión: al arrancarles sus extremidades, las moscas se quedan sordas”). Con otros se ponen más quisquillosos a la hora de publicar… de eso sabemos un rato.

    Bueno, que siga esto por mucho tiempo!!! Yo me apunto como seguidora ya mismo!

    • Bueno, Miss Jones, me alegro de que te guste. A ver si es verdad que sigue. Si ves que me duermo en los laureles puedes darme un tirón de orejas (virtual).

  2. Moises!!! lo primero enhorabuena por haberte decidido a crear el blog!!!! ya tienes una seguidora si decides poner algo para poder añadir el blog a los readers y esas cosas…:-p
    sobre el articulo en si, me ha gustado mucho🙂 de hecho ayer por la mañana mientras desayunaba, creo que era en las noticias de la ITV4 daban la noticia de que comer carne procesada y tambien roja aumentaba el % de tener cancer, de sufrir del corazon, etc… pero llevaron tmabien a una experta en nutricion y ella dijo que no habia que tomar estas noticias tal cual…vamos, que vino a decir lo que tu has dicho en tu articulo… jejejeje….
    vamos, que si el jamos serrano causa eso que dicen yo ando mal… con lo que me gusta y lo que se echa de menos por estos lares verdad?
    lo dicho, enhorabuena y añade algo para poder seguir el blog!!!! :-p

    • mierda, olvidate de lo de añadir lo de seguir el blog… he ido al inicio y acabo de verlo… es que en el post no sale😦

    • Muchas gracias Marisa. Si no fuera por ti, que me diste la oportunidad de empezar, no hubiera seguido.
      Me alegra que te guste el artículo. Hay que dejar estas cosas claras, a ver si les va a entrar la paranoia en los aeropuertos y no nos dejan traer jamón serrano y lomo desde España😉

  3. Al lado luminoso bienvenido seas, Moi. Una perturbación en la fuerza traído me ha. Dos cosas, joven jedi:

    1. Constancia
    2. La fuerza poderosa en ti es

    De cerca a Moi-Wan Kenobi seguiremos.

  4. Miguel Ausejo

    Enhorabuena, monstruo!
    Efectivamente, se suele confundir la relación con la causalidad.
    También coincido con Miss Amanda Jones con lo quisquillosos que son algunos editores y el poco criterio que tienen otros; por no hablar de revistas indexadas de supuesta calidad que hacen revisores a autores de 1 ó 2 artículos…
    En cualquier caso, enhorabuena de nuevo y por aquí tendrás a un asiduo lector.
    Un abrazo!

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  7. Fernando

    Yo había leído algo muy similar, pero el artículo decía que los nitritos contenidos en los embutidos se convierten en nitratos en el estómago, y estos últimos podrían producir, entre otras cosas, cáncer. Sin embago no pusieron las fuentes de información, y por eso no lo tomé muy en serio.
    Lo raro de esto, es que aconsejaban ingerir jamón serrano en vez del jamón común comercial porque según ellos el primero no contiene nitritos.

  8. Jordi

    Hola Moisés,

    Esta semana una amiga me pasó el link a esta entrada de tu blog. Primero de todo, me gustaría felicitarte por que la entrada me ha gustado mucho, y el espíritu del blog aún me ha gustado más. Conviene que se hable de ciencia fuera de las revistas científicas especializadas, y mejor aún si por el camino se intenta mantener cierto rigor (que escasea en muchas de las noticias sobre ciencia que andan sueltas por la red).

    Dicho esto, me presento: Soy Jordi, el autor principal del artículo científico en que se fundamenta tu entrada. Tranquilo, no vengo a criticar ni nada, sino más bien a enriquecer tu blog en la medida que pueda. Para ponernos en situación, soy el clásico recién doctorado que en su afán por abandonar (o posponer) la precariedad de la ciencia en España se ha ido a ver mundo. Pero vayamos a comentar tu entrada!

    Tu título deja claros los dos componentes fundamentales de la entrada: (i) el concepto de causalidad y (ii) el jamón. El título encierra un primer desliz, y es que el artículo original no habla de jamón sino de “cured meat” o sea embutidos. – Como inciso, diré que el diseño que hicimos para el estudio no permite discernir entre distintos tipos de embutidos. – Para entendernos, un estudio de “embutidos en general” no permite obtener conclusiones sobre todos los tipos de embutidos que existen, y por lo tanto seleccionar uno de los embutidos que conforman el conjunto y centrarse en él al aplicar las conclusiones del estudio es incorrecto. De hecho, es probable que precisamente el jamón serrano sea un embutido “bueno” en cuanto a nitritos se refiere. Este punto me lleva a formular una reflexión en voz alta: ¡qué difícil es decir las cosas tal y como son, sin alterarlas a nuestro gusto (aunque no sea adrede)! Así mismo, el estudio se hizo en pacientes con EPOC, por lo tanto aplicar sus resultados a población general tampoco sería lícito. En este sentido, el artículo original es muy claro. Pero dejemos el jamón y otras minucias y vayamos a la miga: la causalidad.

    En epidemiología (mi especialidad), y en ciencia en general, es muy difícil poder demostrar sin lugar a dudas que una cosa o hecho “A” causa a otra “B”. De hecho, diría que en epidemiología es directamente imposible. Para ello se requeriría un estudio en el que, por ejemplo, a una misma persona en un mismo lugar del espacio tiempo se le diera una pastilla y a la vez no se le diera la pastilla. Así, en la “copia de la persona” que toma la pastilla se vería claramente, y sin duda posible, el efecto diferencial versus no tomar la pastilla. Aun así, dicho estudio tampoco nos permitiría generalizar el efecto de la pastilla a otras personas o inclusive a la misma persona en otras situaciones. Resumiendo, en epidemiología no alcanzamos la “verdad”, pero intentamos acercarnos a ella desde la imperfección de nuestros estudios limitados. Dicho esto, ¿es el título del artículo pretensioso o directamente un fraude a la ciencia? Sir Bradford Hill elaboró una lista de criterios [http://en.wikipedia.org/wiki/Bradford_Hill_criteria] que podrían usarse para establecer causalidad. Con el “checklist” de dicha lista termino mi respuesta, y que cada uno saque sus propias conclusiones:

    1) “Fuerza de la asociación, estimable mediante las medidas estadísticas correspondientes.” –> Sí
    2) “Consistencia, o repetición del mismo resultado en otros estudios.” –> No (este fue el primer estudio)
    3) “Especificidad, o que la hipotética causa produzca solo aquel efecto” –> Dudoso, los embutidos parecen causar otros efectos.
    4) “Secuencia temporal.” –> Sí, al ser un estudio longitudinal sabemos que primero comieron embutidos y luego ingresaron.
    5) “Gradiente biológico o efecto dosis-respuesta.” –> Sí
    6) “Plausibilidad biológica, es decir, existencia de un mecanismo biológico plausible que explique la relación causa-efecto.” –> Sí
    7) “Coherencia con otros hallazgos.” –> Sí
    8) “Evidencia experimental, demostración mediante estudios experimentales.” –> Parcial, sólo hay algunos experimentos en ratones.
    9) “Analogía con otros fenómenos.” –> Sí

    Buf, menudo rollo he soltado… Y en realidad aún quería hablar de como los medios de comunicación lo tergiversan todo. De cómo a veces un título provocador hace más por la ciencia que un estudio mejor pero que pasa desapercibido. De la percepción del riesgo. De la relevancia clínica de ciertos hallazgos científicos…

    Bueno, espero haber podido enriquecer tu entrada, y si no ha sido así, me disculpo y te doy las gracias por el honor de que mi trabajo haya sido el escogido para inaugurar un buen blog!

    Saludos a todos!

    Jordi

    • Hola Jordi,

      muchas gracias por tu comentario, es realmente enriquecedor. Y más viniendo del primer firmante de la publicación.
      Como habrás visto, la principal crítica del artículo (como de la mayoría de artículos del blog) es a la noticia periodística y no a la publicación científica.

      Saludos.

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