Archivo mensual: mayo 2012

Cerveza y salud: del mito a la ciencia

Esta semana se está celebrando aquí el 39th Cambridge Beer Festival, al que asisto diariamente. Mientras bebía las pintas, pensaba sobre qué podría escribir  en el blog. Ninguna noticia había llamado mi atención esta semana por exagerar los resultados de un artículo científico, interpretarlos mal, o directamente por decir lo contrario. Sin embargo, la respuesta estaba allí mismo, a mi alrededor, en mi vaso con capacidad para más de medio litro (1 pinta=568.261485 mililitros). Decidí escribir sobre la cerveza.

El Festival está organizado por CAMRA, que son las siglas de Campaign for Real Ale, una asociación para la defensa de los derechos de los bebedores, de los pubs y de la auténtica Ale. A muchos les vendrá a la mente cuando piensan en una Ale la imagen de una cerveza caliente, sin gas, y con un sabor raro, nada que ver con las fresquitas cañas o botellines que se beben en España, de nuestras queridas cervezas rubias (Mahou, Tropical, Alhambra, Estrella, etc…) conocidas como Lager. Pero, ¿cuál es realmente la diferencia entre una Ale y una Lager? La diferencia está en la levadura que se utiliza para su preparación. Para las Lager se usan levaduras “de baja fermentación”, porque se quedan en la parte baja de la mezcla durante la fermentación. La principal es Saccharomyces uvarum . Estas levaduras trabajan mejor a unas temperaturas bajas de 5-12ºC. El resultado conocido es el de unas cervezas claras y con un sabor ligero. Para preparar una Ale se usan levaduras “de alta fermentación”, denominadas así porque suben a la parte alta de la mezcla durante la fermentación. La principal es Saccharomyces cerevisiae. Estas levaduras trabajan mejor a temperaturas entre 15-22ºC, y durante la fermentación producen mayor cantidad de ésteres que inciden en el sabor del producto final, que es el de una cerveza más turbia y con sabor más complejo. El Festival ofrece durante 6 días más de 200 tipos distintos de Ales, desde las más claras (Pale Ale) a las más oscuras (Stout) pasando por otros tipos como Mild, Ruby, Porter, Older, IPA, afrutadas, etc…

Real Ale (Fuente: Wikicommons)

Ante tanto exceso cervecero, siempre hay quien justifica el consumo de cerveza alegando sus posibles beneficios para la salud, mientras otros lo condenan por sus efectos negativos. ¿Qué hay de cierto en una y otra postura? Para aclarar algunas de estas dudas , se ha celebrado recientemente en Bruselas el 6º Simposio de Cerveza y Salud. El objetivo de este simposio era responder a una serie de preguntas acerca de la cerveza, de las que pongo aquí algunas:

  • ¿Es la cerveza tan buena como el vino para el corazón?

 El consumo moderado de vino se ha asociado con una disminución del riesgo cardiovascular. No se había visto este efecto con la cerveza, pero un meta-estudio actualizado que se ha publicado recientemente descubre que ocurre lo mismo: mientras que un consumo elevado de alcohol es perjudicial para la salud cardiovascular, un consumo moderado de cerveza podría ser beneficioso (Eur J Epidemiol 2011 26:833–850).

  • ¿Tiene la cerveza algún efecto sobre el deterioro cognitivo o la demencia?

Aunque se ha sugerido que el consumo moderado de cerveza podría proteger frente al deterioro cognitivo o la demencia, una revisión publicada recientemente por Panza et al. en el International Journal of Geriatric Psychiatry concluye que este efecto no está suficientemente demostrado. Eso sí, añade que el consumo moderado de cerveza no incrementa el deterioro cognitivo o la aparición de demencia.

  • ¿Te hace engordar la cerveza?

A pesar de la tan famosa “barriga cervecera”, en el simposio se presentó un meta-análisis que concluía que no hay suficientes evidencias para afirmar que un consumo moderado de cerveza (menos de 500 ml al día) esté asociado con la obesidad. Sin embargo, consumos superiores a esa cantidad sí estarían asociados con la obesidad.

  • ¿Es la cerveza buena para los huesos?

Aunque el alcoholismo tiene un efecto negativo sobre la masa ósea, el consumo moderado de cerveza parece tener un efecto beneficioso, principalmente mediado por el silicio que aporta (Am J Clin Nutr 2009;89:1188–96). No hay que confundir este aporte natural de silicio con algunas magufadas que circulan por ahí.

  • ¿Es la cerveza efectiva para rehidratarse tras hacer deporte?

Según el Profesor Manuel J. Castillo, de la Universidad de Granada, la cerveza es tan efectiva como el agua a la hora de rehidratarse y recuperarse tras el ejercicio, al menos en individuos jóvenes y sanos.

  • ¿Es la cerveza sin alcohol buena para las mujeres que dan el pecho?

Según la Dra. Maria Teresa Hernández-Aguilar, de la Agencia de Salud de Valencia, los nutrientes y antioxidantes de la cerveza sin alcohol pueden ser beneficiosos para las madres que dan el pecho a sus hijos. Se vio que el consumo de cerveza sin alcohol aumentaba los niveles de antioxidantes en la leche materna y en la sangre del bebé.

Como se puede ver, el simposio presenta numerosas evidencias a favor del consumo moderado de cerveza. El hecho de que esté financiado por The Brewers of Europe, que reúne a 28 asociaciones nacionales de cerveceros, puede causar un sesgo positivo y que no aparezcan ponencias negativas. Sin embargo, los artículos ya publicados antes de la celebración del simposio no informan de conflicto de intereses. Finalmente, el simposio concluye que el consumo de alcohol en grandes cantidades, así como el consumo de alcohol en cualquier cantidad por parte de menores resulta perjudicial.

Yo, por mi parte, volveré al Beer Festival a ver si se me ocurren nuevas ideas con una pinta en la mano. Igual tiene algo que ver el que el consumo moderado de alcohol facilite la resolución creativa de problemas.

Nota: Esta entrada participa en la XIII Edición del Carnaval de Biología que se celebra en el gran Blog Caja de Ciencia de Marisa Alonso ( @lualnu10) y cuyo tema son las levaduras.

 

Moisés García Arencibia

Referencias:

ResearchBlogging.orgSierksma, A., & Kok, F. (2012). Beer and health: from myths to science European Journal of Clinical Nutrition DOI: 10.1038/ejcn.2012.30

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La tontería del azúcar

A mi me gusta tomar el café con mucho azúcar.  Le añado tanto azúcar que normalmente se queda parte sin diluir en el fondo de la taza, lo que hace que tenga que aguantar que me llamen despilfarrador y otras lindezas. También me gusta leer el periódico mientras desayuno. Sin embargo, el otro día leí una noticia que hizo que casi me atragantara con el café con leche. Estaba publicada en la sección de Ciencia del ABC y se titulaba Demasiada azúcar nos hacer perder la memoria. El primer párrafo decía:

Ingerir demasiada azúcar puede ser perjudicial para nuestro cerebro. Según un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (EE.UU.) realizado en ratas una dieta rica en fructosa produce alteraciones en el cerebro, la memoria y el aprendizaje que dificulta la capacidad cerebral. El trabajo, que se publica en Journal of Physiology, muestra además que los ácidos grasos omega-3 pueden contrarrestar dicho proceso.

Tenía que ponerme rápidamente manos a la obra para saber si mi dieta era rica en fructosa, y si eso me iba a afectar, antes de que mi cerebro se alterara y perdiera la memoria.

Estructuras de la glucosa, fructosa y sacarosa

La fructosa es un monosacárido (azúcar sencillo)  presente en muchas plantas. Es un isómero de la glucosa, lo que significa que tienen la misma fórmula química, C6H12O6, pero sus estructuras son diferentes. La fructosa se puede encontrar en frutas (naranjas, manzanas, melones, frutas del bosque,…), verduras (remolacha, batata, cebolla,…) o en la miel. En estos alimentos puede estar en forma libre o formando parte de la sacarosa, que es un disacárido formado por glucosa y fructosa en una relación 1:1.  Para su uso industrial, la fructosa se suele extraer de la caña de azúcar, la remolacha o el maíz y se suele añadir a productos alimenticios para endulzarlos, potenciar su sabor o para mejorar la coloración en algunos productos horneados.

Existen tres formas importantes en que se comercializa: como fructosa cristalina de gran pureza; como sacarosa, que es el azúcar de mesa; y como jarabe de maíz rico en fructosa o sirope glucosa-fructosa (GFS por sus siglas en inglés).  El GFS se hace a partir de sirope de glucosa obtenido del almidón del maíz. Este sirope de 100% glucosa se somete a un proceso denominado isomerización, por el que parte de la glucosa se convierte en fructosa. La Unión Europea tiene limitada la producción de GFS a un 5% del total del azucar producido, por lo que su uso no es tan común como en los Estados Unidos. Allí se le denomina HFCS (High Fructose Corn Syrup), y suele tener entre un 42% y un 55% de fructosa.

Según las noticias, es este HFCS el objetivo del estudio. El ABC dice que:

Los investigadores analizaron un tipo de jarabe de maíz, rico en fructosa y seis veces más dulce que el azúcar de caña, que se añade de forma habitual a los alimentos procesados, como las bebidas gaseosas, condimentos y alimentos para bebés. No se trata, señala Gómez-Pinilla, de la fructosa natural que contienen las frutas, que también contienen importantes antioxidantes.

Tras un primer vistazo rápido a ese párrafo, creí entender que la fructosa de la fruta tenía más antioxidantes que en el sirope y eso no puede ser, ya que la molécula es la misma. Lo que dice es que si se ingiere fructosa al comer fruta, esta viene acompañada de antioxidantes. Sin embargo, si en lugar del ABC uno lee El Confidencial, se encuentra que:

Gómez-Pinilla deja claro que no pretenden atacar a la fructosa de las frutas, “que contiene importantes antioxidantes”, sino al JMAF, “que se añade a los productos manufacturados como endulzante y conservante”.

Aquí sí que le dan una patada a la química. No es de extrañar, ya que el artículo entero tiene delito. Se titula Consumir demasiados refrescos y dulces daña el rendimiento intelectual y empieza diciendo:

Aviso para los estudiantes que preparan estos días los exámenes finales: consumir muchos refrescos y dulces durante más de seis semanas podría haceros más tontos. A no ser que acompañéis vuestra dieta con anchoas.

¿Durante seis semanas? ¿ni más ni menos? ¿y qué pintan ahora las anchoas aquí? Decidí, como siempre, ir al artículo científico para salir de dudas.

Lo primero que me llama la atención es que los autores solo dejan beber a las ratas una solución de fructosa al 15%, no con HFCS. Como los autores señalan que las ratas beben unos 45 ml al día según el artículo, estarían consumiendo unos 6,75 g de fructosa. Considerando que pesan unos 520 g, el consumo de fructosa diario equivale a un 1,3% de su peso. ¿Cómo se compara esto con el consumo de fructosa en humanos? Según un estudio publicado en el Journal of Nutrition, en el año 2004, los estadounidenses que más fructosa consumían (varones entre 15 y 21 años) ingerían una media de 75 gramos al día. Si suponemos un peso medio de unos 75kg, tenemos que consumen el equivalente a un 0.1% de su peso, más de 1o veces menos que lo que los autores del estudio administran a las ratas. Para consumir lo mismo que las ratas, un adulto de 75 kg debería beber unas 48 latas de coca cola americana (la que lleva HFCS) al día como única fuente de fructosa.

Lo interesante del artículo, que no es lo que destacan las noticias, es que una dieta pobre en ácidos grasos omega-3 causa problemas de memoria en las ratas, y que esto se ve agravado por el elevado consumo de fructosa. De hecho es tan interesante que es eso lo que da título al artículo. Sin embargo, algunos periodistas han preferido el titular del tipo “El azucar te hace tonto”.

Yo, por mi parte, seguiré tomando mi dosis de sacarosa con el café, y la coca-cola con la que me tomo los cubatas, ¿y ustedes?

Moisés García Arencibia

Nota: Esta entrada participa en la XV Edición del Carnaval de Química que este mes se alberga en “El cuaderno de Calpurnia Tate”, el blog de Luis Moreno (@luisccqq).

Referencias:

ResearchBlogging.orgAgrawal, R., & Gomez-Pinilla, F. (2012). ‘Metabolic syndrome’ in the brain: deficiency in omega-3 fatty acid exacerbates dysfunctions in insulin receptor signalling and cognition The Journal of Physiology, 590 (10), 2485-2499 DOI: 10.1113/jphysiol.2012.230078

  • Marriott, B.P., Cole, N. & Lee, E. (2009). National estimates of dietary fructose intake increased from 1977 to 2004 in the United States. Journal of Nutrition, 139(6):1228S-1235S

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¿Hay una explicación científica del aura?

La semana pasada leía  que un grupo de investigación español, de la Universidad de Granada, había demostrado científicamente por qué algunos “curanderos” son capaces de ver el “aura” de las personas. La noticia apareció en distintos periódicos y blogs nacionales y extranjeros. Todos daban prácticamente la misma información, que procedía de un artículo científico publicado en una revista con revisión por pares, y decían que los curanderos sufrían de sinestesia. Me costaba creer que un grupo de personas a las que yo tengo por estafadores, que se aprovechan de la desesperación de otras personas para hacerles creer que tienen poderes y pueden ayudarles, eran en el fondo unos pobres enfermos, así que me puse a investigar un poco sobre el tema.

(Fuente: UGR)

Según los creyentes en el aura, ésta es un sutil campo de energía alrededor de una persona o de un objeto, y supuestamente refleja la energía vital que permea todas las cosas. En el caso de los seres humanos, el aura tendría 7 capas que emanan de los 7 chakras. Estas capas, siempre según los seguidores de estas magufadas, tienen distintos colores que se corresponden con el carácter de la persona, su estado de ánimo y su condición física. Por supuesto, la existencia de esta energía o de los chakras de donde emana no ha sido demostrada científicamente, ya que las sofisticadas máquinas empleadas en los laboratorios son incapaces de detectarla. El aura es detectada por gente que afirma tener poderes psíquicos o por gente que se ha entrenado para desarrollar la capacidad de leer el aura. También se puede usar la fotografía Kirlian para ver el aura, según los timadores que la emplean. La realidad es que la fotografía Kirlian detecta la humedad de los objetos, simplemente.

¿Dónde está el negocio en ver el aura de una persona y saber su estado de ánimo o su estado físico? Pues resulta que el aura se puede manipular, mediante la auraterapia. Las formas de manipular el aura son diversas, entre ellas se encuentran el “toque terapéutico”, el uso de cristales, líquidos de colores, etc… Esta pseudoterapia es desde luego inefectiva y además es peligrosa ya que puede hacer creer a la gente que la medicina no sirve y deben abandonarla para lanzarse a los brazos de estos “sanadores”.

La noticia a la que me refería en el primer párrafo, apareció en la sección de Ciencia del periódico ABC con el siguiente titular: “Científicos españoles explican por primera vez el fenómeno del aura de las personas”. Los primeros párrafos de la noticia dicen:

Investigadores españoles de la Universidad de Granada han descubierto la capacidad de ver el aura de las personas es un fenómeno neuropsicológico denominado sinestesia. Los sinéstetas «mezclan los cinco sentidos, al tener más interconectadas las áreas del cerebro encargadas de procesar cada uno de los estímulos, de forma que son capaces de ver o paladear un sonido, según explica la nota de presa de la universidad española.

De este modo, conocidos popularmente como «curanderos» o «santones», presentan en realidad esta capacidad, que explicaría científicamente esta supuesta «virtud»

Así vería alguien con sinestesia grafema-color algunas letras y números (Fuente: Wikicommons)

Parece entonces, según esta noticia, que algunos de estos santones no son unos timadores que engañan a la gente fingiendo sus poderes, sino que en realidad ven los colores debido a que sufren de sinestesia. La sinestesia es una condición neurológica en la que la estimulación de un sentido o de una vía cognitiva causa la estimulación involuntaria de  una segunda vía sensorial o cognitiva. La sinestesia más común es la denominada grafema-color, en la que los individuos ven las letras y los números asociados a un color. Existe un tipo de sinestesia en el que los pacientes experimentan colores cuando ven figuras o caras de otras personas. Los autores del estudio se plantearon que quizá era esto lo que le ocurría a los santeros que afirman que pueden ver el aura.

En el estudio, los autores comparan las impresiones subjetivas de 4 individuos con esta sinestesia color-persona (sinéstetas) con las descripciones del fenómeno áurico que aparecen en la literatura esotérica y parapsicológica, y concluyen que:

we found a number of notable discrepancies, suggesting that the two phenomena are not alike.

[encontramos un número notable de discrepancias, lo que sugiere que los dos fenómenos no son similares]

Algunas de las diferencias indicadas en el artículo son:

  • Distintos sinéstetas ven colores diferentes en la misma persona. Sin embargo, los lectores del aura suelen coincidir en el color del aura en una misma persona.
  • La sinestesia puede ser inducida en los sinéstetas por una fotografía. El aura, sin embargo, no puede ser capturada en una fotografía segun los videntes.
  • Los sinéstetas ven un solo color por persona, mientras que los que leen el aura afirman que tiene 7 capas con 7 colores distintos.
  • La sinestesia suele ser congénita mientras que la lectura del aura se puede aprender con el entrenamiento apropiado (que hay que pagar al entrenador, claro está)
  • La sinestesia se activa automáticamente de forma inconsciente, mientras que la lectura del aura es un acto consciente.

Como se ve, no hay una explicación científica del fenómeno del aura, ya que los curanderos no tienen sinestesia. Entonces, ¿de dónde se han sacado la noticia los reporteros del ABC y los distintos blogs? ¿Se la han inventado? ¿Por qué dicen justo lo contrario de lo que afirman los científicos?Lo que es seguro es que no se han leído el artículo. Lo más probable es que se hayan fiado del propio Gabinete de Comunicación de la Universidad de Granada, que en su sección de noticias de ciencia dice:

Demuestran científicamente por qué algunos curanderos son capaces de ver el ‘aura’ de las personas

Investigadores de la Universidad de Granada explican que, en realidad, presentan sinestesia, un fenómeno neuropsicológico que consiste en ‘mezclar’ los cinco sentidos

Así que es la propia Universidad la que ha generado el malentendido, comunicando los resultados opuestos a los publicados por uno de sus grupos de investigación. Espero desde este blog que solucionen el problema y que los medios que se han hecho eco de la noticia errónea la rectifiquen. Aunque igual eso es esperar demasiado, ¿no?

PD (11/05/2012, 12:56): Me informan desde la cuenta de twitter del Gabinete de Comunicación de la Universidad de Granada (@UGRdivulga) que la nota de prensa contó con el visto bueno de los investigadores. De ser cierto, los autores del estudio dicen en esta nota de prensa algo completamente distinto a lo que publican en el artículo.

Moisés García Arencibia

Referencias:
ResearchBlogging.orgMilán, E., Iborra, O., Hochel, M., Rodríguez Artacho, M., Delgado-Pastor, L., Salazar, E., & González-Hernández, A. (2012). Auras in mysticism and synaesthesia: A comparison Consciousness and Cognition, 21 (1), 258-268 DOI: 10.1016/j.concog.2011.11.010

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Oxitocina, ¿la nueva Viagra?

Hace un par de semanas leí en diferentes periódicos y blogs que la “hormona de los mimosos”  podía ser la nueva Viagra. Para afirmar esto, se basaban en un estudio publicado en The Journal of Sexual Medicine, que  hablaba de la oxitocina. Mi sentido escéptico se puso en alerta y me hizo preguntarme ¿qué hay de cierto en estas noticias?

Oxitocina

La oxitocina es una hormona con un papel muy importante en la reproducción. Los primeros estudios sobre este polipéptido caracterizaron su actividad periférica, mostrando que se libera en grandes cantidades durante el parto, facilitando el nacimiento, y también al estimular los pezones durante la lactancia. Estudios recientes señalan que podría liberarse también tras el orgasmo tanto en hombres como en mujeres.

Existe un creciente interés por el papel que la oxitocina puede tener en el cerebro. La oxitocina juega un rol importante en los mamíferos en el control de la sociabilidad, y es importante en el control del apego, la exploración social, el reconocimiento de otros individuos, la agresión, la ansiedad y el miedo. Por su importancia para las relaciones sociales, los medios de comunicación la suelen llamar “la hormona del amor”, “la hormona de los mimosos” y otras lindezas del estilo. Por supuesto, en ningún artículo científico se le denomina así.

En los últimos años, se han realizado numerosos estudios sobre el papel de la oxitocina en las interacciones sociales humanas, sobre los mecanismos genéticos de variabilidad de la señal de esta hormona entre los individuos y sobre su acción en el cerebro mediante estudios de neuroimagen. Cada vez existen más evidencias de que el sistema de señalización de la oxitocina no funciona adecuadamente en algunos trastornos mentales asociados a déficits sociales, como el autismo, el trastorno social de ansiedad, el trastorno límite de la personalidad o la esquizofrenia. Se están llevando a cabo distintos ensayos administrando oxitocina mediante sprays nasales, que permiten que llegue al cerebro de forma no invasiva.

Una vez terminada esta breve introducción sobre la oxitocina, vamos a analizar la noticia de El Confidencial, “La hormona de los mimosos” podría ser la nueva Viagra, que afirma:

Un equipo de científicos de la Universidad de California ha revelado que su efecto en los hombres es más poderoso de lo que se creía y podría, incluso, promover el estado de excitación sexual. Si el estudio llega a buen puerto, la Viagra dejaría de ser el único remedio conocido contra la disfunción eréctil.

Ya de entrada, y antes de analizar la parte científica de la noticia, el artículo presenta un par de errores graves que dan una muestra de la poca atención que prestaron al escribirlo:

  • La noticia insiste en que el estudio se realizó en varios hombres. Dice que “La investigación, publicada en el Journal of Sexual Medicine, se centró en el comportamiento de hombres casados”, que “mostraron un incremento en su afectividad, respecto a amigos y compañeros de trabajo, y una importante mejoría en su desempeño sexual” y que los resultados “no sólo fueron percibidos por los hombres participantes en la investigación, también los notaron sus mujeres”. La realidad es que el artículo científico no describe un ensayo a gran escala, sino que habla de un solo caso.
  • La noticia dice también que “El doctor Mike Wyllie, participante en el estudio, ha explicado al diario británico The Independent, que este hallazgo podría ayudar a encontrar un fármaco alternativo a la Viagra”. El Dr Wyllie no participó en el estudio sobre la oxitocina, ya que no es uno de los autores del mismo, ni el paciente, ni se le menciona por ninguna parte. Este doctor participó en el desarrollo de la Viagra.

Pensé que, a lo mejor, en El Confidencial estaban comentando un artículo distinto del que yo pensaba, hasta que encontré una noticia en el Daily Mail publicada 6 días antes que era prácticamente igual, aunque sin los errores antes señalados.

Aparte de los errores de la noticia periodística, ¿es realmente la oxitocina una alternativa a la Viagra? Como he indicado antes, el estudio describe el caso de una sola persona. A este hombre se le estaba administrando oxitocina para tratar sus problemas de relación y de fobia social, y  mostró un aumento de la libido, de la función eréctil y de la satisfacción en el orgasmo. De ahí a decir que la oxitocina es la nueva Viagra va un mundo. Para ello habría que diseñar nuevos ensayos que tuvieran en cuenta, además de aumentar el número de sujetos en el estudio, lo siguiente:

  • El caso descrito es el de un paciente sin disfunción eréctil, que es para lo que se usa la Viagra, sino con fobia social. No se sabe qué pasará en pacientes sin fobia social.
  • No hay grupo control con el que comparar el efecto de la oxitocina y descartar que se deba al efecto placebo.
  • Tampoco se comparan sus efectos con el de un grupo que tome Viagra para ver si es más efectiva o no.
  • Habría que estudiar si la administración nasal de oxitocina es segura o tiene efectos secundarios a largo plazo.

Así pues, no hay que hacer caso del sensacionalismo periodístico y hay que tomar con reservas el artículo científico, conociendo sus limitaciones. Y lo más importante, no hay que ponerle nombres ridículos a las hormonas, que oxitocina es mucho mejor que “hormona de los mimosos”.

Moisés García Arencibia

Nota: Esta entrada participa en la XV Edición del Carnaval de Química que este mes se alberga en “El cuaderno de Calpurnia Tate”, el blog de Luis Moreno (@luisccqq) y en la XIII Edición del Carnaval de Biología que se celebra en el gran Blog Caja de Ciencia de Marisa Alonso ( @lualnu10).

Referencias:

ResearchBlogging.org
MacDonald, K., & Feifel, D. (2012). Dramatic Improvement in Sexual Function Induced by Intranasal Oxytocin The Journal of Sexual Medicine, 9 (5), 1407-1410 DOI: 10.1111/j.1743-6109.2012.02703.x
ResearchBlogging.org
Meyer-Lindenberg, A., Domes, G., Kirsch, P., & Heinrichs, M. (2011). Oxytocin and vasopressin in the human brain: social neuropeptides for translational medicine Nature Reviews Neuroscience, 12 (9), 524-538 DOI: 10.1038/nrn3044

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