Archivo mensual: julio 2012

¿Sirven de algo las vendas de colores (Kinesio Tape)?

La semana pasada fui invitado a cenar un arroz a banda en casa de un amigo.  Otro de los amigos del grupo se presentó con una botella de vino y unas tiras de color azul en el brazo. Ante nuestras preguntas, nos contestó que había venido del “fisio” porque tenía fuertes dolores en el brazo, y que este le había puesto esas tiras. Yo no dije nada pero, cuando mis amigos, conocedores de la existencia de este blog, me pidieron mi opinión, les dije que yo pensaba que eso no servía para nada, pero que en cualquier caso investigaría un poco y escribiría un artículo tratando de explicarlo.

 

Kinesio tape en el cuello de una paciente (Fuente: Wikicommons)

Estas tiras de colores son conocidas como Kinesio Tape o vendaje neuromuscular. La cinta está formada por una estructura elástica de hilos de algodón trenzados que incorpora una capa de pegamento que le confiere adhesividad. Según sus defensores, es aplicable en todo tipo de pacientes, desde aquellos con lesiones deportivas, hasta los que sufren los más cotidianos dolores de espalda, tendinitis, dolores articulares, drenajes, tratamiento de cicatrices, etc… Además, indican que no solo alivia y trata las lesiones cuando existen, sino que también mejora el rendimiento en los deportistas. Además, todo esto lo hace activando “el proceso natural de autosanación del organismo”.

A la vista de todas estas maravillosas cualidades, no es de extrañar que su inventor, el doctor japonés Kenzo Kase diga en un artículo en The Guardian (más bien un publirreportaje) que sus cintas son “mágicas”. Aunque los defensores de la técnica digan que funciona porque separa la piel del músculo y eso hace que se reduzca la inflamación causada por la lesión, la realidad es que las explicaciones que da el Dr. Kase, el inventor de la técnica, son bastante disparatadas. Según él, la cinta logra separar la epidermis de la dermis, dos capas distintas de la piel, reduciendo así la presión sobre los receptores el dolor. Lo que yo pienso es que al aplicar la cinta sobre la piel, tanto la epidermis como la dermis se elevarían juntas, ya que los únicos métodos que he encontrado de separar ambas capas implican tratamientos con microondas, compuestos químicos, o la destrucción del colágeno que las une causada por enfermedades autoinmunes. Además, algo que no suelen mencionar la mayoría de defensores de la técnica es que la gran variedad de colores en que se presenta el Kinesio Tape no obedece a motivos estéticos, sino que originalmente combinaban sus cualidades mágicas con las aún más fantásticas de la cromoterapia o colorterapia, una pseudoterapia que emplea los distintos colores para equilibrar la “energía” en las partes del cuerpo donde se ha perdido.

Djokovic usando el Kinesio Tape (Fuente: BBC)

¿Cómo ha podido ponerse de moda entonces? Principalmente por el apoyo que le dan los deportistas famosos. Cada vez son más los deportistas que aparecen en grandes eventos luciendo estos vendajes, y seguro que en los Juegos Oímpicos veremos a unos cuantos. Muchos deportistas son bastante supersticiosos y recurren a cualquier cosa que consideren que les ayuda a ganar. Djokovic, que apareció con el Kinesio Tape en Wimbledon, ha confesado usar la acupuntura. Otros se lanzaron a por la Powerbalance cuando salió al mercado. Algunos recurren al quiropráctico o incluso a inyectarse ozono. Pero el hecho de que mucha gente lo utilice e incluso afirme que le funciona, no garantiza que realmente sea eficaz, como pasó con la ya mencionada Powerbalance. Puede ser que funcione simplemente debido al efecto placebo. Para comprobarlo hacen falta estudios científicos serios, y uno pensaría que en los más de 30 años que han pasado desde la invención del vendaje y con un instituto dedicado en exclusiva a intentar demostrar su utilidad, ya habría algún artículo publicado a favor de esta técnica, ¿no? Pues no. No hay ningún ensayo clínico serio y riguroso que apoye que el kinesio tape tiene efectos significativos en la salud o el rendimiento deportivo.

Así que tenemos un negocio multimillonario, con ventas de productos exclusivos (según el Dr Kase, para que el vendaje funcione mejor hay que comprar unas vendas determinadas patentadas por él), libros donde explican la técnica y cursos organizados por distintas asociaciones para certificar que alguien es un experto en poner tiras de colores que no son mejores que cualquier otra tira elástica. Y todo ello basado únicamente en el “a mí me funciona”.

Espero que mi amigo se recupere pronto de sus dolores en el brazo. Si yo fuera él iría buscando otro fisioterapeuta que aplicara el método científico y no se dejara llevar por las modas, aunque eso signifique llevar un vendaje mucho menos llamativo.

Moisés García Arencibia

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¡Peligro, nutrición ortomolecular!

Hace unas semanas recibí un comentario en este blog de una persona que acababa de seguirme en twitter. En la descripción de su perfil en la red social se definía, entre otras cosas, como “Orthomolecular Nutritionist” (Nutricionista Ortomolecular). Además, añadía un enlace a su blog donde descubrí que existía la Asociación Española de Nutricionistas y Terapeutas Ortomoleculares Cualificados (AENTOC) y que ésta había escrito un manifiesto para defenderse de las acusaciones vertidas en un informe de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AED-N). Tenía curiosidad por saber algo más acerca de este enfrentamiento entre asociaciones, así que decidí investigar un poco.

(Fuente Wikicommons)

En primer lugar, presentaré a los protagonistas de esta historia. Por un lado,  los autores del informe, la AED-N. Según su página web, pueden ser miembros de esta asociación con derecho a voz y a voto los “dietistas-nutricionistas recogidos en el artículo 7.2.g) de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias y en posesión del título universitario de Nutrición Humana y Dietética (Real Decreto  433/1998 de 20 de marzo) o titulación equivalente procedente de otros países y homologada en el Estado Español.”

Por otro lado, la AENTOC como requisito para ser miembro pide que se presenten “Títulos, Diplomas y Certificados que posea de la Universidad, Escuelas o Institutos donde ha cursado los estudios relacionados con Ciencias de la Salud“. Como se puede ver, los criterios para ser miembro de la AENTOC son un poco más relajados que en AED-N. Según lo que indican en la web, valdría hasta uno de los títulos de Doctor Honoris Causa en Nutrición Holística del Instituto e Iglesia de Los Ángeles para el Desarrollo Vital (LADCI) que se pueden comprar por internet. De hecho, los miembros de la Comisión Científica de la AENTOC que aparecen al comienzo de su manifiesto, poseen los títulos de Terapeuta o Nutricionista Ortomolecular, Especialista en Terapia Neural e Hidroterapia de colon, Naturópata,  Homeópata o Acupuntor. La Presidenta de la AENTOC indica que posee los siguientes títulos: “Nutricionista Ortomolecular (AENTOC). Experta en Nutrición Celular Activa (Asociación Francesa de Medicina Ortomolecular). Doctor Ph. en Naturopatia. Terapeuta Flores de Bach. Presidenta de AENTOC.” Esto ya da una idea de que en la AENTOC les importa un pimiento el método científico y son bastante propensos a creer en pseudoterapias y magufadas.

¿Qué dice el informe de la AED-N que ha molestado tanto a la AENTOC? El resumen de este informe, que puede leerse completo aquí, dice:

Postura oficial del Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN) en relación a la “Nutrición Ortomolecular”
Es la postura de GREP-AEDN desaconsejar encarecidamente la llamada “Nutrición Ortomolecular” por tratarse de una terapia que no está basada en datos científicos contrastados y porque fomenta el uso de dosis muy altas de vitaminas, minerales y otras sustancias. El alto consumo de dichas vitaminas, minerales u otras sustancias entra en conflicto directo con los niveles superiores de ingesta tolerable que recomiendan no superar tanto el Institute of Medicine (IOM) y el Food and Nutrition Board (FNB) de Estados Unidos (organismo de referencia a nivel mundial en cuanto a Ingestas Dietéticas de Referencia) como la European Food Safety Authority (EFSA), debido a que se han observado efectos adversos tras su ingesta tanto a corto como a largo plazo. La “Nutrición Ortomolecular” puede calificarse como una propuesta paracientífica, engañosa, fraudulenta y potencialmente peligrosa

Como se puede leer en la última línea, en la AED-N no se muerden la lengua y califican a la Nutrición Ortomolecular como “paracientífica, engañosa, fraudulenta y potencialmente peligrosa“. ¿Qué es realmente la nutrición ortomolecular? El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad la incluye dentro del ámbito de las llamadas “terapias naturales”.  Se suele definir como una terapia alternativa que busca prevenir o curar enfermedades optimizando la ingesta de nutrientes o prescribiendo dosis de estos nutrientes (vitaminas y minerales, por ejemplo) por encima de los umbrales recomendados, por lo que se ha llamado en ocasiones como terapia de megavitaminas. No hay ninguna evidencia científica que apoye sus tesis, como indica el informe de la AED-N. Una búsqueda de artículos científicos sobre medicina, nutrición o terapia ortomolecular en las bases de datos de artículos científicos no da ningún resultado. Además, como indica el informe, el consumo de algunos de estos nutrientes por encima de las dosis recomendadas puede causar problemas de salud. En la Figura 1 del informe, se listan los siguientes problemas:

Principales efectos adversos asociados a la ingesta de vitaminas por encima de los niveles superiores de ingesta tolerable:
Vitamina A: efectos teratológicos y hepatotoxicidad.
Vitamina C: síntomas gastrointestinales, cálculos renales, exceso de absorción de hierro.
Vitamina D: hipercalcemia.
Vitamina E: hemorrágias.
Niacina: enrogecimiento de la piel y síntomas gastrointestinales.
Vitamina B6: neurotoxicidad.
Folatos: enmascara complicaciones neurológicas en sujetos con déficit de vitamina B12. Debido a
que los estudios son limitados, no se establecen otros efectos adversos bien descritos.
Colina: sudoración y olores corporales desagradables, salivación, hipotensión, hepatotoxicidad.

Principales efectos adversos asociados a la ingesta de minerales por encima de los niveles superiores de ingesta tolerable:
Boro: efectos negativos sobre la capacidad reproductiva y de desarrollo.
Calcio: cálculos renales, hipercalcemia, insuficiencia renal.
Cobre: síntomas gastrointestinales, daño hepático.
Fluor: fluorosis.
Yodo: aumento de las concentraciones sanguíneas de hormona estimuladora de la glándula tiroides (TSH).
Hierro: síntomas gastrointestinales y prooxidación.
Magnesio: diarrea osmótica.
Manganeso: neurotoxicidad.
Molibdeno: efectos negativos sobre la capacidad reproductiva.
Níquel: efectos sobre el control del peso corporal.
Fósforo: calcificación metastásica (un subtipo de calcificación patológica), porosidad ósea,
interferencia con la absorción de calcio.
Selenio: fragilidad y pérdida de pelo y uñas.
Vanadio: lesiones renales.
Zinc: disminución del estatus de cobre.

¿Cómo se defienden desde la AENTOC? Han escrito un “Manifiesto contra la tergiversación y la demagogia como herramientas de alienación poblacional” que se puede leer aquí. Bajo ese título pomposo, y tras el listado de títulos en supercherías de su comisión científica que he indicado anteriormente, comienzan con una introducción histórica, donde usan el principal argumento que suelen esgrimir estos pseudoterapeutas, que no es otro que el apoyo del premio Nobel de Química Linus Pauling, que fue además quien acuñó el término “ortomolecular”. El Dr Pauling era un químico excelente, pero no tenía ni idea de medicina, así que aquí metió la pata hasta el fondo, como queda muy bien explicado en este artículo del blog “La mentira está ahí fuera”. No es el único caso de premio Nobel que se mete en camisa de once varas y apoya pseudoterapias (como explica Shora en su blog), y es que ser muy bueno en un campo no te libra tampoco de creer en la magia. Posteriormente usan el argumento, también manido, de que nadie les hace caso por los intereses económicos de los médicos y las compañías farmacéuticas. Como si ellos no cobraran por visitar sus consultas ni por los suplementos nutricionales que venden y que fabrican otras compañías. Además dicen que los análisis que se usan en la medicina real no sirven para detectar lo que ellos sí que pueden detectar, lo que también es bastante común en muchas de estas terapias alternativas. También critican que las dosis diarias recomendadas por los distintos organismos internacionales no son adecuadas, así que parece que ellos tienen la verdad revelada y el resto del mundo está equivocado.

Por último, lo que ya es de traca, en el manifiesto indican que aunque no aparecen artículos científicos sobre nutrición ortomolecular, sí que existen muchos acerca de la utilidad de la intervención nutricional en el tratamiento de enfermedades. Nadie niega la utilidad de una buena nutrición para prevenir ciertas enfermedades, y de una adaptación de la dieta en ciertas condiciones patológicas pero es que eso es precisamente de lo que se encargan los titulados en Nutrición y Dietética, que siguen además los diagnósticos de los médicos para adaptar la dieta y se apoyan en estudios científicos que demuestran la utilidad y sobre todo la seguridad de los suplementos que prescriben.

Siento que este artículo me haya quedado un poco largo, pero me he dejado muchas cosas en el tintero, que quizá cuente en otra ocasión. Ya saben, tengan cuidado con la Nutrición Ortomolecular y consulten a los verdaderos profesionales de la Nutrición y del diagnóstico de enfermedades.

Moisés García Arencibia

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Ozono: el dopaje que no dopa

Antes de empezar a escribir este post quiero disculparme con aquellos (pocos, para qué negarlo) que se interesaban por la ausencia de artículos desde hace un mes. Las dos primeras semanas de este periodo de ausencia las he pasado terminando mi trabajo en la Universidad de Cambridge, empaquetando cajas y celebrando cenas de despedida, y las dos últimas he estado buscando piso en Madrid, desempaquetando cajas, y comenzando mi trabajo en la Universidad Complutense. Por no tener, no tengo todavía internet en casa, así que escribo de prestado desde el ordenador de mi novia.

No había tenido mucho tiempo para seguir las noticias, y ninguna llamaba poderosamente mi atención hasta hoy. Sabía que habían expulsado a un ciclista del Tour de Francia por haberse dopado. Lo que me ha sorprendido ha sido enterarme hoy de que una de las cosas por las que se le acusa es inyectarse ozono en la sangre, y más aún, encontrar una noticia en La Vanguardia titulada “El ozono, el ‘arma invisible’ de los ciclistas tramposos”.

¿Irá dopado? (Fuente Wikicommons)

Puedo entender que haya ciclistas que intenten pasarse de listos y hacer trampas para aumentar su rendimiento, recurriendo a sustancias prohibidas que potencien sus condiciones naturales. Lo que no me cabe en la cabeza es que algunos estén tan desesperados y tengan además tan pocas luces como para recurrir a pseudoterapias que no sirven para nada, y que eso incida en sus sanciones. Ya expliqué en un post anterior como la ozonoterapia no sólo no sirve para nada sino que además puede resultar peligrosa (en la página web the What’s the harm se describen algunos casos). No hay ninguna publicación científica seria que diga que inyectarse ozono en la sangre tenga alguna utilidad. Sin embargo, sí que se sabe que el alto poder oxidante del ozono daña a los glóbulos rojos.

Los defensores de esta técnica de extraer sangre, añadirle ozono y volverla a inyectar, dicen que el ozono (O3) se transforma rápidamente en oxígeno (O2), pero omiten el hecho de que genera radicales libres. Además, este oxígeno quedaría libremente disuelto en la sangre. La mayoría del oxígeno que transporta la sangre lo hace unido a la hemoglobina de los glóbulos rojos (98%), ya que el oxígeno no se disuelve muy bien en agua, y es más que suficiente para mantener oxigenados los tejidos. Un aumento del oxígeno libremente disuelto de esta forma no resulta efectivo. Así que a Rémy di Grégorio sólo le ha servido que le inyectaran ozono en la sangre para que le expulsaran del Tour, sin haberle dado ninguna ventaja más allá de la que pudiera haber conseguido debido al efecto placebo. De hecho, el fiscal de Marsella, Jacques Dallet ha dicho “No hablamos de un producto dopante, sino de métodos dopantes”. Al menos tiene claro que el ozono no dopa, ya que no hace nada, y se refiere simplemente a la autotransfusión como “método dopante”. Al naturópata francés que le administró el ozono, le van a acusar de “administración a un deportista de una sustancia o un producto prohibido” y por “ejercicio ilegal de la medicina”, según he podido leer aquí. Lo primero me queda claro, pero lo segundo no. Administrar ozono no es medicina, es una estupidez peligrosa.

Y por si fuera poco, resulta que La Vanguardia bautiza a este sinsentido como poco menos que el no va más del dopaje ciclista. La noticia que mencionaba antes dice que es “indetectable”, lo cual no es de extrañar porque no hace nada de nada. En mi opinión, lo que consigue esta noticia es que la gente piense que realmente funciona, ya que es ampliamente usada por los ciclistas tramposos y además es perseguida por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), dando así publicidad a esta tontería pseudocientífica. Lo que no me explico es por qué la AMA pierde tiempo y dinero en intentar detectar algo que no aporta ningún beneficio, y que encima “le preocupe” como si realmente fuera dopaje. ¿Incluirán también dentro de la lista de métodos y sustancias dopantes otras pseudoterapias como el reiki, las flores de Bach, o la homeopatía? ¿Empezarán a considerar dopaje pedir la ayuda divina en el caso de aquellos ciclistas creyentes?

Moisés García Arencibia

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