Ozono: el dopaje que no dopa

Antes de empezar a escribir este post quiero disculparme con aquellos (pocos, para qué negarlo) que se interesaban por la ausencia de artículos desde hace un mes. Las dos primeras semanas de este periodo de ausencia las he pasado terminando mi trabajo en la Universidad de Cambridge, empaquetando cajas y celebrando cenas de despedida, y las dos últimas he estado buscando piso en Madrid, desempaquetando cajas, y comenzando mi trabajo en la Universidad Complutense. Por no tener, no tengo todavía internet en casa, así que escribo de prestado desde el ordenador de mi novia.

No había tenido mucho tiempo para seguir las noticias, y ninguna llamaba poderosamente mi atención hasta hoy. Sabía que habían expulsado a un ciclista del Tour de Francia por haberse dopado. Lo que me ha sorprendido ha sido enterarme hoy de que una de las cosas por las que se le acusa es inyectarse ozono en la sangre, y más aún, encontrar una noticia en La Vanguardia titulada “El ozono, el ‘arma invisible’ de los ciclistas tramposos”.

¿Irá dopado? (Fuente Wikicommons)

Puedo entender que haya ciclistas que intenten pasarse de listos y hacer trampas para aumentar su rendimiento, recurriendo a sustancias prohibidas que potencien sus condiciones naturales. Lo que no me cabe en la cabeza es que algunos estén tan desesperados y tengan además tan pocas luces como para recurrir a pseudoterapias que no sirven para nada, y que eso incida en sus sanciones. Ya expliqué en un post anterior como la ozonoterapia no sólo no sirve para nada sino que además puede resultar peligrosa (en la página web the What’s the harm se describen algunos casos). No hay ninguna publicación científica seria que diga que inyectarse ozono en la sangre tenga alguna utilidad. Sin embargo, sí que se sabe que el alto poder oxidante del ozono daña a los glóbulos rojos.

Los defensores de esta técnica de extraer sangre, añadirle ozono y volverla a inyectar, dicen que el ozono (O3) se transforma rápidamente en oxígeno (O2), pero omiten el hecho de que genera radicales libres. Además, este oxígeno quedaría libremente disuelto en la sangre. La mayoría del oxígeno que transporta la sangre lo hace unido a la hemoglobina de los glóbulos rojos (98%), ya que el oxígeno no se disuelve muy bien en agua, y es más que suficiente para mantener oxigenados los tejidos. Un aumento del oxígeno libremente disuelto de esta forma no resulta efectivo. Así que a Rémy di Grégorio sólo le ha servido que le inyectaran ozono en la sangre para que le expulsaran del Tour, sin haberle dado ninguna ventaja más allá de la que pudiera haber conseguido debido al efecto placebo. De hecho, el fiscal de Marsella, Jacques Dallet ha dicho “No hablamos de un producto dopante, sino de métodos dopantes”. Al menos tiene claro que el ozono no dopa, ya que no hace nada, y se refiere simplemente a la autotransfusión como “método dopante”. Al naturópata francés que le administró el ozono, le van a acusar de “administración a un deportista de una sustancia o un producto prohibido” y por “ejercicio ilegal de la medicina”, según he podido leer aquí. Lo primero me queda claro, pero lo segundo no. Administrar ozono no es medicina, es una estupidez peligrosa.

Y por si fuera poco, resulta que La Vanguardia bautiza a este sinsentido como poco menos que el no va más del dopaje ciclista. La noticia que mencionaba antes dice que es “indetectable”, lo cual no es de extrañar porque no hace nada de nada. En mi opinión, lo que consigue esta noticia es que la gente piense que realmente funciona, ya que es ampliamente usada por los ciclistas tramposos y además es perseguida por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), dando así publicidad a esta tontería pseudocientífica. Lo que no me explico es por qué la AMA pierde tiempo y dinero en intentar detectar algo que no aporta ningún beneficio, y que encima “le preocupe” como si realmente fuera dopaje. ¿Incluirán también dentro de la lista de métodos y sustancias dopantes otras pseudoterapias como el reiki, las flores de Bach, o la homeopatía? ¿Empezarán a considerar dopaje pedir la ayuda divina en el caso de aquellos ciclistas creyentes?

Moisés García Arencibia

11 comentarios

Archivado bajo Magufo, Salud

11 Respuestas a “Ozono: el dopaje que no dopa

  1. Algunos no nos preguntábamos las razones de tu ausencia porque conocíamos las razones de primera mano, eh?
    Volviendo al post, lo suyo sería sancionar a un señor que se llama “médico” por utilizar pseudoterapias.

  2. Pingback: Ozono: el dopaje que no dopa

  3. Muy bueno!! Hacen falta post así…🙂
    Soy nuevo por aquí, pero lo que he leído me gusta.
    Me encantaría como broma, que acusaran a alguien de dopaje por tener creencias religiosas, ¡sería divertido!, hasta cierto punto porque los “denunciantes” irían en serio y ya sería el colmo de la estupidez humana (y de la intolerancia, cabe decir)

  4. taiun

    Te hacia de vacaciones, pero me encanta vuelvas a ser continental, ex isleño creo que la denuncia sera por usar placebos así que todos los que los usamos cuidémonos, las autoridades son siempre peligrosas eso ya es sabido.

  5. Creo que lo expulsaron del Tour por ser excesivamente tonto. Es que vaya tela…

  6. Pingback: Egia al da ozonoa injektatuta dopatzen direla kirolari batzuk?

  7. Pingback: Egia al da ozonoa injektatuta dopatzen direla kirolari batzuk? | Slump doktorearen zaintiratua

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