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¡Peligro, ozonoterapia!

El otro día recibí un correo de una amiga que andaba preocupada porque a una conocida suya le habían recomendado la ozonoterapia. Mi amiga, que no sabe mucho de química, no estaba muy convencida de que el ozono fuera muy bueno para la salud, y prefería preguntarme antes de cantarle las cuarenta a su conocida. Yo no tenía mucha idea sobre esta terapia, así que me puse a investigar un poco.

 

Ciclo del ozono (Wikicommons)

El ozono es una molécula compuesta por tres átomos de oxígeno. Fue descrito por Christian Friedrich Schönbein en 1839. Su nombre deriva de la palabra griega ozein (ὄζειν)  que significa “oler”, debido al peculiar olor de las tormentas eléctricas. En la naturaleza, el ozono se produce en la estratosfera (a unos 25-30 km de la superficie de la Tierra), donde la radiación ultravioleta (UV) causa la división de una molécula de oxígeno (O2)  en dos átomos de oxígeno altamente reactivos. Estos átomos reaccionan con moléculas de O2 vecinas para dar lugar al ozono, O3. Además de la radiación UV, las descargas eléctricas de los rayos pueden catalizar esta reacción. Esta es la famosa “capa de ozono”, que absorbe la gran mayoría de la radiación ultravioleta de media frecuencia.

A nivel de la superficie terrestre (troposfera), el ozono se forma por la acción de la radiación solar sobre el aire contaminado con compuestos orgánicos volátiles y óxidos de nitrógeno. Las principales fuentes de estos compuestos son las emisiones de los vehículos de motor y las fábricas. Este ozono formado en la troposfera es tóxico al ser inhalado, y puede además dañar distintas plantas, debido a su alto poder oxidante [1].

¿Cómo puede entonces este producto tóxico ser utilizado como agente terapéutico? Lo primero que llama la atención es que sus defensores dicen que “aunque es un oxidante, actúa como antioxidante”. Afirman que aumenta las defensas antioxidantes del organismo, lo que es lógico teniendo en cuenta que el organismo trata de defenderse del propio ozono. Además, indican que aumenta la oxigenación del cuerpo, pero para eso ya existen terapias comprobadas que emplean mayores concentraciones de oxígeno o oxígeno hiperbárico (a alta presión).

Aunque sus defensores sean incapaces de dar una explicación a su funcionamiento, esto no sería tan importante si funcionara para algo. Entre las innumerables enfermedades que estos iluminados afirman que se pueden tratar con ozonoterapia, se pueden encontrar desde distintos problemas óseos y musculares, migrañas, y otras enfermedades más o menos leves. Todos los datos que apoyan estos usos son completamente anecdóticos, basados en los comentarios de los pacientes, sin que exista ningún ensayo clínico de doble ciego publicado en una revista seria. Además, el uso del ozono no está aprobado ni por la Agencia Europea del Medicamento ni por la Food and Drug Administration (FDA).

Lo peor es cuando tratan de usar esta terapia en casos más graves, como en el de los pacientes de cáncer o SIDA. En el caso del cáncer, estos curanderos afirman que los tumores viven mejor con poco oxígeno, así que oxigenarlos con ozono acaba con ellos. Es cierto que los tumores tienen menos oxígeno, pero es porque crecen mucho y no hay suficiente irrigación para llevar la cantidad que llega a una célula normal. Según la American Cancer Society, no hay ningún estudio que indique que aumentar la oxigenación de un tumor sea beneficioso. Además, advierten que el uso de la ozonoterapia puede causar problemas hepáticos e incluso la muerte.

En el caso del SIDA, se basan en el poder germicida del ozono. Es cierto que el ozono, como desinfectante, puede eliminar microorganismos en superficies, pero de ahí a decir que puede eliminar el VIH dentro de las células va un trecho. La FDA, en uno de sus informes [2] indica:

Ozone is a toxic gas with no known useful medical application in specific, adjunctive, or preventive therapy. In order for ozone to be effective as a germicide, it must be present in a concentration far greater than that which can be safely tolerated by man and animals.

[El ozono es un gas tóxico sin ninguna aplicación médica útil conocida en terapias preventivas, coadyuvantes o específicas. Para que el ozono sea efectivo como germicida, debe estar presente en una concentración mucho mayor de la que puede ser tolerada con seguridad por el ser humano y los animales.]

Así que un compuesto que es tóxico, que no ha demostrado su efectividad en ningún ensayo clínico, y que no está reconocido por ninguna de las grandes agencias del medicamento, no es que esté perseguido por ningún lobby, es que simplemente no sirve. Por favor, si conocen a alguien que vaya a usar la ozonoterapia, traten de convencerle de que no lo haga. Es igual de inútil que el reiki o la homeopatía, pero mucho más peligroso.

Moisés García Arencibia

Referencias:

[1]”Ozone – Good Up High Bad Nearby” United States Environmental Protection Agency

[2]”CFR – Code of Federal Regulations Title 21″ Food and Drug Administration

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¿Hay una explicación científica del aura?

La semana pasada leía  que un grupo de investigación español, de la Universidad de Granada, había demostrado científicamente por qué algunos “curanderos” son capaces de ver el “aura” de las personas. La noticia apareció en distintos periódicos y blogs nacionales y extranjeros. Todos daban prácticamente la misma información, que procedía de un artículo científico publicado en una revista con revisión por pares, y decían que los curanderos sufrían de sinestesia. Me costaba creer que un grupo de personas a las que yo tengo por estafadores, que se aprovechan de la desesperación de otras personas para hacerles creer que tienen poderes y pueden ayudarles, eran en el fondo unos pobres enfermos, así que me puse a investigar un poco sobre el tema.

(Fuente: UGR)

Según los creyentes en el aura, ésta es un sutil campo de energía alrededor de una persona o de un objeto, y supuestamente refleja la energía vital que permea todas las cosas. En el caso de los seres humanos, el aura tendría 7 capas que emanan de los 7 chakras. Estas capas, siempre según los seguidores de estas magufadas, tienen distintos colores que se corresponden con el carácter de la persona, su estado de ánimo y su condición física. Por supuesto, la existencia de esta energía o de los chakras de donde emana no ha sido demostrada científicamente, ya que las sofisticadas máquinas empleadas en los laboratorios son incapaces de detectarla. El aura es detectada por gente que afirma tener poderes psíquicos o por gente que se ha entrenado para desarrollar la capacidad de leer el aura. También se puede usar la fotografía Kirlian para ver el aura, según los timadores que la emplean. La realidad es que la fotografía Kirlian detecta la humedad de los objetos, simplemente.

¿Dónde está el negocio en ver el aura de una persona y saber su estado de ánimo o su estado físico? Pues resulta que el aura se puede manipular, mediante la auraterapia. Las formas de manipular el aura son diversas, entre ellas se encuentran el “toque terapéutico”, el uso de cristales, líquidos de colores, etc… Esta pseudoterapia es desde luego inefectiva y además es peligrosa ya que puede hacer creer a la gente que la medicina no sirve y deben abandonarla para lanzarse a los brazos de estos “sanadores”.

La noticia a la que me refería en el primer párrafo, apareció en la sección de Ciencia del periódico ABC con el siguiente titular: “Científicos españoles explican por primera vez el fenómeno del aura de las personas”. Los primeros párrafos de la noticia dicen:

Investigadores españoles de la Universidad de Granada han descubierto la capacidad de ver el aura de las personas es un fenómeno neuropsicológico denominado sinestesia. Los sinéstetas «mezclan los cinco sentidos, al tener más interconectadas las áreas del cerebro encargadas de procesar cada uno de los estímulos, de forma que son capaces de ver o paladear un sonido, según explica la nota de presa de la universidad española.

De este modo, conocidos popularmente como «curanderos» o «santones», presentan en realidad esta capacidad, que explicaría científicamente esta supuesta «virtud»

Así vería alguien con sinestesia grafema-color algunas letras y números (Fuente: Wikicommons)

Parece entonces, según esta noticia, que algunos de estos santones no son unos timadores que engañan a la gente fingiendo sus poderes, sino que en realidad ven los colores debido a que sufren de sinestesia. La sinestesia es una condición neurológica en la que la estimulación de un sentido o de una vía cognitiva causa la estimulación involuntaria de  una segunda vía sensorial o cognitiva. La sinestesia más común es la denominada grafema-color, en la que los individuos ven las letras y los números asociados a un color. Existe un tipo de sinestesia en el que los pacientes experimentan colores cuando ven figuras o caras de otras personas. Los autores del estudio se plantearon que quizá era esto lo que le ocurría a los santeros que afirman que pueden ver el aura.

En el estudio, los autores comparan las impresiones subjetivas de 4 individuos con esta sinestesia color-persona (sinéstetas) con las descripciones del fenómeno áurico que aparecen en la literatura esotérica y parapsicológica, y concluyen que:

we found a number of notable discrepancies, suggesting that the two phenomena are not alike.

[encontramos un número notable de discrepancias, lo que sugiere que los dos fenómenos no son similares]

Algunas de las diferencias indicadas en el artículo son:

  • Distintos sinéstetas ven colores diferentes en la misma persona. Sin embargo, los lectores del aura suelen coincidir en el color del aura en una misma persona.
  • La sinestesia puede ser inducida en los sinéstetas por una fotografía. El aura, sin embargo, no puede ser capturada en una fotografía segun los videntes.
  • Los sinéstetas ven un solo color por persona, mientras que los que leen el aura afirman que tiene 7 capas con 7 colores distintos.
  • La sinestesia suele ser congénita mientras que la lectura del aura se puede aprender con el entrenamiento apropiado (que hay que pagar al entrenador, claro está)
  • La sinestesia se activa automáticamente de forma inconsciente, mientras que la lectura del aura es un acto consciente.

Como se ve, no hay una explicación científica del fenómeno del aura, ya que los curanderos no tienen sinestesia. Entonces, ¿de dónde se han sacado la noticia los reporteros del ABC y los distintos blogs? ¿Se la han inventado? ¿Por qué dicen justo lo contrario de lo que afirman los científicos?Lo que es seguro es que no se han leído el artículo. Lo más probable es que se hayan fiado del propio Gabinete de Comunicación de la Universidad de Granada, que en su sección de noticias de ciencia dice:

Demuestran científicamente por qué algunos curanderos son capaces de ver el ‘aura’ de las personas

Investigadores de la Universidad de Granada explican que, en realidad, presentan sinestesia, un fenómeno neuropsicológico que consiste en ‘mezclar’ los cinco sentidos

Así que es la propia Universidad la que ha generado el malentendido, comunicando los resultados opuestos a los publicados por uno de sus grupos de investigación. Espero desde este blog que solucionen el problema y que los medios que se han hecho eco de la noticia errónea la rectifiquen. Aunque igual eso es esperar demasiado, ¿no?

PD (11/05/2012, 12:56): Me informan desde la cuenta de twitter del Gabinete de Comunicación de la Universidad de Granada (@UGRdivulga) que la nota de prensa contó con el visto bueno de los investigadores. De ser cierto, los autores del estudio dicen en esta nota de prensa algo completamente distinto a lo que publican en el artículo.

Moisés García Arencibia

Referencias:
ResearchBlogging.orgMilán, E., Iborra, O., Hochel, M., Rodríguez Artacho, M., Delgado-Pastor, L., Salazar, E., & González-Hernández, A. (2012). Auras in mysticism and synaesthesia: A comparison Consciousness and Cognition, 21 (1), 258-268 DOI: 10.1016/j.concog.2011.11.010

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Alerta magufo: Silicio Orgánico de 5ª Generación

Estaba el otro día en una de las habituales reuniones interdisciplinares que tienen lugar en Cambridge, en la que ingenieros, biólogos, bioquímicos, etc… discutimos acerca de los más variados temas… bueno, vale, estaba en el pub un viernes por la tarde, cuando uno de mis amigos me dijo más o menos lo siguiente: “oye, he visto que tienes un blog, y he pensado que igual podrías hablar de un tema que me huele a estafa. A mi tía le han recomendado agua con silicio, que vende un francés, ya te mandaré la información”. Mi amigo nunca me envió la información, pero buscando por internet descubrí a qué se refería.

A su tía le habían recomendado Silicio Orgánico de 5ª Generación (OS5).

Puedes leer el resto del artículo en Amazings.es

Moisés García Arencibia

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¿Sirve de algo la meditación?

La semana pasada comentaba en un post un artículo que decía que meditar era bueno para el cerebro, pudiendo ser neuroprotector y mejorar la inteligencia, y llegué a la conclusión de que no era cierto que el artículo demostrara eso. Algunos de los comentarios al post decían que, al menos, la meditación era beneficiosa como medio de relajación. Además, hay gente que piensa que la meditación podría tener beneficios cardiovasculares, mejorar las capacidades cognitivas, o ser eficaz en el tratamiento de trastornos psiquiátricos, asma, artritis, o el dolor. ¿Qué hay de cierto en todo eso?

Antes de continuar, intentaré explicar qué es la meditación. En general, se le puede considerar una técnica o conjunto de técnicas de auto-regulación del cuerpo y la mente que persigue alcanzar un estado de reposo, atención, alerta, claridad, concentración… Existen distintos tipos de meditación, algunos de ellos ligados a determinadas religiones (budismo, hinduismo) con características específicas. Suele ser común en muchas formas de meditación el adoptar una postura cómoda, tener una respiración profunda, realizarla en un sitio tranquilo, etc. Quizá uno de los más famosos métodos de meditación sea la Meditación Transcendental©, creada por el Maharishi Mahesh Yogi. Este es un tipo de meditación que emplea los mantras, que los practicantes definen como sonidos que ayudan a la mente a viajar a un estado más relajado. Existe polémica en torno a este movimiento, pero eso no es el objeto de este post. El que quiera saber algo más puede mirar la entrada de Transcendental Meditation® en el Skeptic Dictionary (aquí).

La mayoría de las distintas corrientes de meditación inciden en que el principal beneficio es la reducción del estrés, lo que señalan como uno de los grandes males de las sociedades industrializadas. A mucha gente le sonará la imagen del monje budista con la sonrisa de oreja a oreja, más feliz que una perdiz. Pero hay quien ha querido ver otros beneficios en la meditación, y existen numerosos estudios que tratan de demostrarlos. El principal problema con estos estudios es que son metodológicamente muy pobres (como señalan Ospina et al, J Altern Complement Med. 14:1199-213, 2008). En mi opinión, uno de los principales fallos en los ensayos clínicos es que no existe un grupo control adecuado. Así, cuando se realizan revisiones sistemáticas y meta-estudios de los artículos publicados, se ve lo siguiente:

  • Meditación Vipassana: es uno de los tipos de meditación más antiguo. Todos los estudios realizados hasta la fecha para ver si tiene algún efecto beneficioso son de una calidad muy pobre (Chiesa J Altern Complement Med. 16:37-46, 2010)
  • Qigong para el tratamiento del dolor: el qigong es un arte curativo que usa ejercicios del cuerpo y la mente para restaurar el flujo energético del chi. Evidentemente, esta magufada no funciona para el tratamiento del dolor (y para nada más, seguro) (Lee et al. J Pain. 10:1121-1127, 2009).
  • Meditación para tratar la artritis reumatoide y la osteoartritis: Ernst y Pozadski califican los ensayos clínicos como muy pobres (Curr Pain Headache Rep. 15:431-437, 2011)
  • Meditación para tratar el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): debido al bajo número de estudios, los pocos sujetos en los mismos y el alto riesgo de sesgo en estos, no se puede concluir que sea efectiva (Krisanaprakornkit et al. Cochrane Database Syst Rev. CD006507, 2010)
  • Meditación para tratar el asma: no existen evidencias de que sea eficaz en el tratamiento del asma (Huntley et al., Thorax. 57:127-31, 2002)
  • Terapia cognitiva basada en la meditación para el tratamiento de trastornos psiquiátricos: los estudios son muy pobres, sin diseño aleatorizado, con tamaños muestrales pequeños, y sin grupo control apropiado (Chiesa y Serretti, Psychiatry Res. 187:441-53, 2011).
  • La Meditación Transcendental© mejora la función cognitiva y aumenta la inteligencia: no existen ensayos clínicos aleatorizados que apoyen esta afirmación (Canter y Ernst, Wien Klin Wochenschr. 115:758-66, 2003).
  • La Meditación Transcendental© disminuye la presión sanguínea: no existe ninguna evidencia a favor. Todos los ensayos clínicos realizados tienen fallos metodológicos y están potencialmente sesgados por la afiliación de los autores al movimiento de la Meditación Transcendental© (Canter y Ernst, J Hypertens. 22:2049-54, 2004).

Como pueden ver, todas las afirmaciones han sido convenientemente desmontadas. La afirmación de que con un alto grado de entrenamiento en Meditación Transcendental© se puede llegar a volar, creo que no hace falta ni tratar de desmontarla en un estudio científico.

Sin embargo, y a pesar de toda esta locura por intentar buscar beneficios de cualquier tipo, siempre nos quedará el efecto de una mayor relajación y paz interior que la meditación proporciona, ¿no? Recuerden a los monjes budistas…

Pues tampoco. Un ensayo clínico aleatorizado de 2007 (Jain et al., Ann Behav Med. 33:11-21) mostró que la meditación no es mejor que la simple relajación para reducir los niveles de estrés o mejorar el estado de ánimo. Un meta-estudio de 2009 (Krisanaprakornkit et al., Cochrane Database Syst Rev. CD004998) concluyó que la Meditación Transcendental© no es más efectiva que cualquier otra forma de relajación a la hora de reducir la ansiedad.

Así pues, parece que ni siquiera para relajarse hace falta estar recitando mantras. Yo personalmente, prefiero oir a Coltrane, por ejemplo:

NOTA: Esta entrada participa en la XI edición del Carnaval de Biología, organizado por el blog Ciencia y alguna otra cosa, que administra @Diplotaxis

 

Moisés García Arencibia

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