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¿Sirven de algo las vendas de colores (Kinesio Tape)?

La semana pasada fui invitado a cenar un arroz a banda en casa de un amigo.  Otro de los amigos del grupo se presentó con una botella de vino y unas tiras de color azul en el brazo. Ante nuestras preguntas, nos contestó que había venido del “fisio” porque tenía fuertes dolores en el brazo, y que este le había puesto esas tiras. Yo no dije nada pero, cuando mis amigos, conocedores de la existencia de este blog, me pidieron mi opinión, les dije que yo pensaba que eso no servía para nada, pero que en cualquier caso investigaría un poco y escribiría un artículo tratando de explicarlo.

 

Kinesio tape en el cuello de una paciente (Fuente: Wikicommons)

Estas tiras de colores son conocidas como Kinesio Tape o vendaje neuromuscular. La cinta está formada por una estructura elástica de hilos de algodón trenzados que incorpora una capa de pegamento que le confiere adhesividad. Según sus defensores, es aplicable en todo tipo de pacientes, desde aquellos con lesiones deportivas, hasta los que sufren los más cotidianos dolores de espalda, tendinitis, dolores articulares, drenajes, tratamiento de cicatrices, etc… Además, indican que no solo alivia y trata las lesiones cuando existen, sino que también mejora el rendimiento en los deportistas. Además, todo esto lo hace activando “el proceso natural de autosanación del organismo”.

A la vista de todas estas maravillosas cualidades, no es de extrañar que su inventor, el doctor japonés Kenzo Kase diga en un artículo en The Guardian (más bien un publirreportaje) que sus cintas son “mágicas”. Aunque los defensores de la técnica digan que funciona porque separa la piel del músculo y eso hace que se reduzca la inflamación causada por la lesión, la realidad es que las explicaciones que da el Dr. Kase, el inventor de la técnica, son bastante disparatadas. Según él, la cinta logra separar la epidermis de la dermis, dos capas distintas de la piel, reduciendo así la presión sobre los receptores el dolor. Lo que yo pienso es que al aplicar la cinta sobre la piel, tanto la epidermis como la dermis se elevarían juntas, ya que los únicos métodos que he encontrado de separar ambas capas implican tratamientos con microondas, compuestos químicos, o la destrucción del colágeno que las une causada por enfermedades autoinmunes. Además, algo que no suelen mencionar la mayoría de defensores de la técnica es que la gran variedad de colores en que se presenta el Kinesio Tape no obedece a motivos estéticos, sino que originalmente combinaban sus cualidades mágicas con las aún más fantásticas de la cromoterapia o colorterapia, una pseudoterapia que emplea los distintos colores para equilibrar la “energía” en las partes del cuerpo donde se ha perdido.

Djokovic usando el Kinesio Tape (Fuente: BBC)

¿Cómo ha podido ponerse de moda entonces? Principalmente por el apoyo que le dan los deportistas famosos. Cada vez son más los deportistas que aparecen en grandes eventos luciendo estos vendajes, y seguro que en los Juegos Oímpicos veremos a unos cuantos. Muchos deportistas son bastante supersticiosos y recurren a cualquier cosa que consideren que les ayuda a ganar. Djokovic, que apareció con el Kinesio Tape en Wimbledon, ha confesado usar la acupuntura. Otros se lanzaron a por la Powerbalance cuando salió al mercado. Algunos recurren al quiropráctico o incluso a inyectarse ozono. Pero el hecho de que mucha gente lo utilice e incluso afirme que le funciona, no garantiza que realmente sea eficaz, como pasó con la ya mencionada Powerbalance. Puede ser que funcione simplemente debido al efecto placebo. Para comprobarlo hacen falta estudios científicos serios, y uno pensaría que en los más de 30 años que han pasado desde la invención del vendaje y con un instituto dedicado en exclusiva a intentar demostrar su utilidad, ya habría algún artículo publicado a favor de esta técnica, ¿no? Pues no. No hay ningún ensayo clínico serio y riguroso que apoye que el kinesio tape tiene efectos significativos en la salud o el rendimiento deportivo.

Así que tenemos un negocio multimillonario, con ventas de productos exclusivos (según el Dr Kase, para que el vendaje funcione mejor hay que comprar unas vendas determinadas patentadas por él), libros donde explican la técnica y cursos organizados por distintas asociaciones para certificar que alguien es un experto en poner tiras de colores que no son mejores que cualquier otra tira elástica. Y todo ello basado únicamente en el “a mí me funciona”.

Espero que mi amigo se recupere pronto de sus dolores en el brazo. Si yo fuera él iría buscando otro fisioterapeuta que aplicara el método científico y no se dejara llevar por las modas, aunque eso signifique llevar un vendaje mucho menos llamativo.

Moisés García Arencibia

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¡Peligro, nutrición ortomolecular!

Hace unas semanas recibí un comentario en este blog de una persona que acababa de seguirme en twitter. En la descripción de su perfil en la red social se definía, entre otras cosas, como “Orthomolecular Nutritionist” (Nutricionista Ortomolecular). Además, añadía un enlace a su blog donde descubrí que existía la Asociación Española de Nutricionistas y Terapeutas Ortomoleculares Cualificados (AENTOC) y que ésta había escrito un manifiesto para defenderse de las acusaciones vertidas en un informe de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (AED-N). Tenía curiosidad por saber algo más acerca de este enfrentamiento entre asociaciones, así que decidí investigar un poco.

(Fuente Wikicommons)

En primer lugar, presentaré a los protagonistas de esta historia. Por un lado,  los autores del informe, la AED-N. Según su página web, pueden ser miembros de esta asociación con derecho a voz y a voto los “dietistas-nutricionistas recogidos en el artículo 7.2.g) de la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias y en posesión del título universitario de Nutrición Humana y Dietética (Real Decreto  433/1998 de 20 de marzo) o titulación equivalente procedente de otros países y homologada en el Estado Español.”

Por otro lado, la AENTOC como requisito para ser miembro pide que se presenten “Títulos, Diplomas y Certificados que posea de la Universidad, Escuelas o Institutos donde ha cursado los estudios relacionados con Ciencias de la Salud“. Como se puede ver, los criterios para ser miembro de la AENTOC son un poco más relajados que en AED-N. Según lo que indican en la web, valdría hasta uno de los títulos de Doctor Honoris Causa en Nutrición Holística del Instituto e Iglesia de Los Ángeles para el Desarrollo Vital (LADCI) que se pueden comprar por internet. De hecho, los miembros de la Comisión Científica de la AENTOC que aparecen al comienzo de su manifiesto, poseen los títulos de Terapeuta o Nutricionista Ortomolecular, Especialista en Terapia Neural e Hidroterapia de colon, Naturópata,  Homeópata o Acupuntor. La Presidenta de la AENTOC indica que posee los siguientes títulos: “Nutricionista Ortomolecular (AENTOC). Experta en Nutrición Celular Activa (Asociación Francesa de Medicina Ortomolecular). Doctor Ph. en Naturopatia. Terapeuta Flores de Bach. Presidenta de AENTOC.” Esto ya da una idea de que en la AENTOC les importa un pimiento el método científico y son bastante propensos a creer en pseudoterapias y magufadas.

¿Qué dice el informe de la AED-N que ha molestado tanto a la AENTOC? El resumen de este informe, que puede leerse completo aquí, dice:

Postura oficial del Grupo de Revisión, Estudio y Posicionamiento de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas (GREP-AEDN) en relación a la “Nutrición Ortomolecular”
Es la postura de GREP-AEDN desaconsejar encarecidamente la llamada “Nutrición Ortomolecular” por tratarse de una terapia que no está basada en datos científicos contrastados y porque fomenta el uso de dosis muy altas de vitaminas, minerales y otras sustancias. El alto consumo de dichas vitaminas, minerales u otras sustancias entra en conflicto directo con los niveles superiores de ingesta tolerable que recomiendan no superar tanto el Institute of Medicine (IOM) y el Food and Nutrition Board (FNB) de Estados Unidos (organismo de referencia a nivel mundial en cuanto a Ingestas Dietéticas de Referencia) como la European Food Safety Authority (EFSA), debido a que se han observado efectos adversos tras su ingesta tanto a corto como a largo plazo. La “Nutrición Ortomolecular” puede calificarse como una propuesta paracientífica, engañosa, fraudulenta y potencialmente peligrosa

Como se puede leer en la última línea, en la AED-N no se muerden la lengua y califican a la Nutrición Ortomolecular como “paracientífica, engañosa, fraudulenta y potencialmente peligrosa“. ¿Qué es realmente la nutrición ortomolecular? El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad la incluye dentro del ámbito de las llamadas “terapias naturales”.  Se suele definir como una terapia alternativa que busca prevenir o curar enfermedades optimizando la ingesta de nutrientes o prescribiendo dosis de estos nutrientes (vitaminas y minerales, por ejemplo) por encima de los umbrales recomendados, por lo que se ha llamado en ocasiones como terapia de megavitaminas. No hay ninguna evidencia científica que apoye sus tesis, como indica el informe de la AED-N. Una búsqueda de artículos científicos sobre medicina, nutrición o terapia ortomolecular en las bases de datos de artículos científicos no da ningún resultado. Además, como indica el informe, el consumo de algunos de estos nutrientes por encima de las dosis recomendadas puede causar problemas de salud. En la Figura 1 del informe, se listan los siguientes problemas:

Principales efectos adversos asociados a la ingesta de vitaminas por encima de los niveles superiores de ingesta tolerable:
Vitamina A: efectos teratológicos y hepatotoxicidad.
Vitamina C: síntomas gastrointestinales, cálculos renales, exceso de absorción de hierro.
Vitamina D: hipercalcemia.
Vitamina E: hemorrágias.
Niacina: enrogecimiento de la piel y síntomas gastrointestinales.
Vitamina B6: neurotoxicidad.
Folatos: enmascara complicaciones neurológicas en sujetos con déficit de vitamina B12. Debido a
que los estudios son limitados, no se establecen otros efectos adversos bien descritos.
Colina: sudoración y olores corporales desagradables, salivación, hipotensión, hepatotoxicidad.

Principales efectos adversos asociados a la ingesta de minerales por encima de los niveles superiores de ingesta tolerable:
Boro: efectos negativos sobre la capacidad reproductiva y de desarrollo.
Calcio: cálculos renales, hipercalcemia, insuficiencia renal.
Cobre: síntomas gastrointestinales, daño hepático.
Fluor: fluorosis.
Yodo: aumento de las concentraciones sanguíneas de hormona estimuladora de la glándula tiroides (TSH).
Hierro: síntomas gastrointestinales y prooxidación.
Magnesio: diarrea osmótica.
Manganeso: neurotoxicidad.
Molibdeno: efectos negativos sobre la capacidad reproductiva.
Níquel: efectos sobre el control del peso corporal.
Fósforo: calcificación metastásica (un subtipo de calcificación patológica), porosidad ósea,
interferencia con la absorción de calcio.
Selenio: fragilidad y pérdida de pelo y uñas.
Vanadio: lesiones renales.
Zinc: disminución del estatus de cobre.

¿Cómo se defienden desde la AENTOC? Han escrito un “Manifiesto contra la tergiversación y la demagogia como herramientas de alienación poblacional” que se puede leer aquí. Bajo ese título pomposo, y tras el listado de títulos en supercherías de su comisión científica que he indicado anteriormente, comienzan con una introducción histórica, donde usan el principal argumento que suelen esgrimir estos pseudoterapeutas, que no es otro que el apoyo del premio Nobel de Química Linus Pauling, que fue además quien acuñó el término “ortomolecular”. El Dr Pauling era un químico excelente, pero no tenía ni idea de medicina, así que aquí metió la pata hasta el fondo, como queda muy bien explicado en este artículo del blog “La mentira está ahí fuera”. No es el único caso de premio Nobel que se mete en camisa de once varas y apoya pseudoterapias (como explica Shora en su blog), y es que ser muy bueno en un campo no te libra tampoco de creer en la magia. Posteriormente usan el argumento, también manido, de que nadie les hace caso por los intereses económicos de los médicos y las compañías farmacéuticas. Como si ellos no cobraran por visitar sus consultas ni por los suplementos nutricionales que venden y que fabrican otras compañías. Además dicen que los análisis que se usan en la medicina real no sirven para detectar lo que ellos sí que pueden detectar, lo que también es bastante común en muchas de estas terapias alternativas. También critican que las dosis diarias recomendadas por los distintos organismos internacionales no son adecuadas, así que parece que ellos tienen la verdad revelada y el resto del mundo está equivocado.

Por último, lo que ya es de traca, en el manifiesto indican que aunque no aparecen artículos científicos sobre nutrición ortomolecular, sí que existen muchos acerca de la utilidad de la intervención nutricional en el tratamiento de enfermedades. Nadie niega la utilidad de una buena nutrición para prevenir ciertas enfermedades, y de una adaptación de la dieta en ciertas condiciones patológicas pero es que eso es precisamente de lo que se encargan los titulados en Nutrición y Dietética, que siguen además los diagnósticos de los médicos para adaptar la dieta y se apoyan en estudios científicos que demuestran la utilidad y sobre todo la seguridad de los suplementos que prescriben.

Siento que este artículo me haya quedado un poco largo, pero me he dejado muchas cosas en el tintero, que quizá cuente en otra ocasión. Ya saben, tengan cuidado con la Nutrición Ortomolecular y consulten a los verdaderos profesionales de la Nutrición y del diagnóstico de enfermedades.

Moisés García Arencibia

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Ozono: el dopaje que no dopa

Antes de empezar a escribir este post quiero disculparme con aquellos (pocos, para qué negarlo) que se interesaban por la ausencia de artículos desde hace un mes. Las dos primeras semanas de este periodo de ausencia las he pasado terminando mi trabajo en la Universidad de Cambridge, empaquetando cajas y celebrando cenas de despedida, y las dos últimas he estado buscando piso en Madrid, desempaquetando cajas, y comenzando mi trabajo en la Universidad Complutense. Por no tener, no tengo todavía internet en casa, así que escribo de prestado desde el ordenador de mi novia.

No había tenido mucho tiempo para seguir las noticias, y ninguna llamaba poderosamente mi atención hasta hoy. Sabía que habían expulsado a un ciclista del Tour de Francia por haberse dopado. Lo que me ha sorprendido ha sido enterarme hoy de que una de las cosas por las que se le acusa es inyectarse ozono en la sangre, y más aún, encontrar una noticia en La Vanguardia titulada “El ozono, el ‘arma invisible’ de los ciclistas tramposos”.

¿Irá dopado? (Fuente Wikicommons)

Puedo entender que haya ciclistas que intenten pasarse de listos y hacer trampas para aumentar su rendimiento, recurriendo a sustancias prohibidas que potencien sus condiciones naturales. Lo que no me cabe en la cabeza es que algunos estén tan desesperados y tengan además tan pocas luces como para recurrir a pseudoterapias que no sirven para nada, y que eso incida en sus sanciones. Ya expliqué en un post anterior como la ozonoterapia no sólo no sirve para nada sino que además puede resultar peligrosa (en la página web the What’s the harm se describen algunos casos). No hay ninguna publicación científica seria que diga que inyectarse ozono en la sangre tenga alguna utilidad. Sin embargo, sí que se sabe que el alto poder oxidante del ozono daña a los glóbulos rojos.

Los defensores de esta técnica de extraer sangre, añadirle ozono y volverla a inyectar, dicen que el ozono (O3) se transforma rápidamente en oxígeno (O2), pero omiten el hecho de que genera radicales libres. Además, este oxígeno quedaría libremente disuelto en la sangre. La mayoría del oxígeno que transporta la sangre lo hace unido a la hemoglobina de los glóbulos rojos (98%), ya que el oxígeno no se disuelve muy bien en agua, y es más que suficiente para mantener oxigenados los tejidos. Un aumento del oxígeno libremente disuelto de esta forma no resulta efectivo. Así que a Rémy di Grégorio sólo le ha servido que le inyectaran ozono en la sangre para que le expulsaran del Tour, sin haberle dado ninguna ventaja más allá de la que pudiera haber conseguido debido al efecto placebo. De hecho, el fiscal de Marsella, Jacques Dallet ha dicho “No hablamos de un producto dopante, sino de métodos dopantes”. Al menos tiene claro que el ozono no dopa, ya que no hace nada, y se refiere simplemente a la autotransfusión como “método dopante”. Al naturópata francés que le administró el ozono, le van a acusar de “administración a un deportista de una sustancia o un producto prohibido” y por “ejercicio ilegal de la medicina”, según he podido leer aquí. Lo primero me queda claro, pero lo segundo no. Administrar ozono no es medicina, es una estupidez peligrosa.

Y por si fuera poco, resulta que La Vanguardia bautiza a este sinsentido como poco menos que el no va más del dopaje ciclista. La noticia que mencionaba antes dice que es “indetectable”, lo cual no es de extrañar porque no hace nada de nada. En mi opinión, lo que consigue esta noticia es que la gente piense que realmente funciona, ya que es ampliamente usada por los ciclistas tramposos y además es perseguida por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), dando así publicidad a esta tontería pseudocientífica. Lo que no me explico es por qué la AMA pierde tiempo y dinero en intentar detectar algo que no aporta ningún beneficio, y que encima “le preocupe” como si realmente fuera dopaje. ¿Incluirán también dentro de la lista de métodos y sustancias dopantes otras pseudoterapias como el reiki, las flores de Bach, o la homeopatía? ¿Empezarán a considerar dopaje pedir la ayuda divina en el caso de aquellos ciclistas creyentes?

Moisés García Arencibia

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TAC y cáncer: noticias que meten el miedo en el cuerpo

Me entero por Antena3.com (pueden ver el vídeo aquí) de la siguiente noticia:

La prueba de escáner conocida como TAC triplica el riesgo de cáncer en niños. Es lo que se desprende de una investigación coordinada entre Reino Unido y Estados Unidos.

Después de 2 décadas de trabajo en una población de 180.000 niños, el estudio concluye que las radiaciones emitidas con la tomografía axial computarizada aumentan el riesgo de leucemia y los tumores cerebrales en los más pequeños.

A la hora de realizar este tipo de prueba se puede llegar a emitir una radiación hasta 1.000 veces superior que la de una radiografía.

 

¿En serio? ¿Que un niño se haga un TAC triplica el riesgo de cáncer? ¿Un TAC emite 1000 veces más radiación que una radiografía? ¿No les parece una irresponsabilidad soltar esa noticia y quedarse tan tranquilos después de meterle el miedo en el cuerpo a la gente? Vamos a ver qué dice realmente el trabajo del que habla la noticia, publicado en The Lancet.

TAC del cerebro humano (Wikicommons)

La Tomografía Axial Computarizada (TAC) es una prueba médica no invasiva que combina un equipo especial de rayos X con ordenadores sofisticados para producir múltiples imágenes del interior del cuerpo. Se basa en la capacidad de los rayos X de atravesar el cuerpo y ser absorbidos por diferentes estructuras, lo que se refleja en un detector al otro extremo del cuerpo. Las estructuras más densas se verán más blancas en este detector (una película fotográfica en el caso de una radiografía). El TAC proporciona una imagen de más claridad y con más detalle que una radiografía, y los médicos usan esta técnica para diagnosticar cáncer, enfermedades cardiovasculares, enfermedades infecciosas, apendicitis, traumas o trastornos musculoesqueléticos.

Es cierto que la técnica, a pesar de sus ventajas tiene el inconveniente de que el cuerpo se expone a dosis de radiación mayores que con una radiografía pero, ¿1000 veces más altas? Bueno, si comparamos la dosis media que recibe el cuerpo cuando se hace una radiografía del dedo meñique y la que recibe cuando se hace un TAC del abdomen y la pelvis, entonces sí, pero esa comparación no sería justa. Según el propio artículo en The Lancet, la dosis recibida tras una radiografía es unas 10 veces menor que en un TAC. Según la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos, que se basa en las dosis calculadas por Mettler et al., la dosis recibida por un TAC de la cabeza es 20 veces mayor que por una radiografía del cráneo. Así pues, la dosis recibida tras un TAC no es 1000 veces mayor que tras una radiografía en la misma zona. Una vez aclarado este punto, veamos qué dice realmente el artículo.

Los autores se plantean si el TAC, cuyo uso es cada vez más común, incrementa el riesgo de cáncer en niños y adolescentes, que son más sensibles a la radiación. Se centran en los tumores cerebrales y en la leucemia, ya que son los tipos de cáncer más comunes en los niños, y además el cerebro y la médula ósea son tejidos altamente radiosensibles y además son de los más expuestos en los TAC infantiles. Lo primero que hacen es calcular la dosis estimada de radiación que llega a estos tejidos dependiendo de la edad del paciente, el sexo, y la zona donde se haga el TAC. Como se puede ver en la siguiente tabla, los dosis sobre el cerebro es muy alta tras un TAC cerebral (lógico) pero en cambio son muy bajos o nulos tras un TAC pectoral, abdominal o en una extremidad. La dosis recibida por la médula ósea es también menor en este tipo de TAC. Los autores basan sus conclusiones en los TAC cerebrales, por lo que el estudio no concluye que cualquier TAC cause un aumento del riesgo de cáncer, como parece indicar la noticia de Antena 3.

Dosis de radiación estimada en el cerebro y la médula ósea tras un TAC (Pearce et al.)

Entonces, ¿dice el trabajo que un TAC cerebral triplica el riesgo de tumores cerebrales y de leucemia? No. Lo que concluye es que la radiación acumulada tras varios TAC, triplica este riesgo. En el caso de los tumores, la radiación acumulada tras 2-3 TAC cerebrales, y en el caso de la leucemia, tras 5-10 pruebas. Los autores estiman que habrá un caso más de cáncer por cada 10000 niños que se sometan a un TAC cerebral. Además, calculan que hay una probabilidad de que 1 de cada 500 niños que se someta a un TAC abdominal o pélvico o 1 de cada 1000 niños que se someta a un TAC cerebral tienen un aumento del riesgo de tener cualquier tipo de cáncer a lo largo de su vida, si esta fuera de 100 años. Este riesgo es pequeño si se compara con la probabilidad de padecer cáncer. Los autores indican que 1 de cada 3 estadounidenses sufrirá cualquier tipo de cáncer a lo largo de su vida (si esta fuera de 100 años). También es un riesgo pequeño si se compara con los beneficios que puede aportar la técnica si se usa de forma adecuada. En cualquier caso, es un riesgo a tener en cuenta, y los autores recomiendan que se racionalice el uso del TAC, especialmente en niños y adolescentes, y se emplee cuando sea absolutamente necesario y no haya una alternativa.

Sin embargo, noticias como la de Antena3 no hacen más que alimentar el miedo de la gente hacia cualquier cosa que suene a radiación y/o medicina, alimentando las paranoias y dando alas a los seguidores de las pseudoterapias. Ya he podido leer en algunos comentarios en internet diciendo que las radiaciones de los móviles y los microondas son igual de nocivas que las del TAC, pero que los poderes (gobiernos, farmacéuticas, illuminati, …) nos lo ocultan. Estos son los problemas de dar las noticias de forma irresponsable.

Moisés García Arencibia

Referencias:

ResearchBlogging.orgPearce, M., Salotti, J., Little, M., McHugh, K., Lee, C., Kim, K., Howe, N., Ronckers, C., Rajaraman, P., Craft, A., Parker, L., & de González, A. (2012). Radiation exposure from CT scans in childhood and subsequent risk of leukaemia and brain tumours: a retrospective cohort study The Lancet DOI: 10.1016/S0140-6736(12)60815-0

Fred A. Mettler, Jr., et al., “Effective Doses in Radiology and Diagnostic Nuclear Medicine:  A Catalog,” Radiology Vol. 248, No. 1, pp. 254-263, July 2008.

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¡Peligro, ozonoterapia!

El otro día recibí un correo de una amiga que andaba preocupada porque a una conocida suya le habían recomendado la ozonoterapia. Mi amiga, que no sabe mucho de química, no estaba muy convencida de que el ozono fuera muy bueno para la salud, y prefería preguntarme antes de cantarle las cuarenta a su conocida. Yo no tenía mucha idea sobre esta terapia, así que me puse a investigar un poco.

 

Ciclo del ozono (Wikicommons)

El ozono es una molécula compuesta por tres átomos de oxígeno. Fue descrito por Christian Friedrich Schönbein en 1839. Su nombre deriva de la palabra griega ozein (ὄζειν)  que significa “oler”, debido al peculiar olor de las tormentas eléctricas. En la naturaleza, el ozono se produce en la estratosfera (a unos 25-30 km de la superficie de la Tierra), donde la radiación ultravioleta (UV) causa la división de una molécula de oxígeno (O2)  en dos átomos de oxígeno altamente reactivos. Estos átomos reaccionan con moléculas de O2 vecinas para dar lugar al ozono, O3. Además de la radiación UV, las descargas eléctricas de los rayos pueden catalizar esta reacción. Esta es la famosa “capa de ozono”, que absorbe la gran mayoría de la radiación ultravioleta de media frecuencia.

A nivel de la superficie terrestre (troposfera), el ozono se forma por la acción de la radiación solar sobre el aire contaminado con compuestos orgánicos volátiles y óxidos de nitrógeno. Las principales fuentes de estos compuestos son las emisiones de los vehículos de motor y las fábricas. Este ozono formado en la troposfera es tóxico al ser inhalado, y puede además dañar distintas plantas, debido a su alto poder oxidante [1].

¿Cómo puede entonces este producto tóxico ser utilizado como agente terapéutico? Lo primero que llama la atención es que sus defensores dicen que “aunque es un oxidante, actúa como antioxidante”. Afirman que aumenta las defensas antioxidantes del organismo, lo que es lógico teniendo en cuenta que el organismo trata de defenderse del propio ozono. Además, indican que aumenta la oxigenación del cuerpo, pero para eso ya existen terapias comprobadas que emplean mayores concentraciones de oxígeno o oxígeno hiperbárico (a alta presión).

Aunque sus defensores sean incapaces de dar una explicación a su funcionamiento, esto no sería tan importante si funcionara para algo. Entre las innumerables enfermedades que estos iluminados afirman que se pueden tratar con ozonoterapia, se pueden encontrar desde distintos problemas óseos y musculares, migrañas, y otras enfermedades más o menos leves. Todos los datos que apoyan estos usos son completamente anecdóticos, basados en los comentarios de los pacientes, sin que exista ningún ensayo clínico de doble ciego publicado en una revista seria. Además, el uso del ozono no está aprobado ni por la Agencia Europea del Medicamento ni por la Food and Drug Administration (FDA).

Lo peor es cuando tratan de usar esta terapia en casos más graves, como en el de los pacientes de cáncer o SIDA. En el caso del cáncer, estos curanderos afirman que los tumores viven mejor con poco oxígeno, así que oxigenarlos con ozono acaba con ellos. Es cierto que los tumores tienen menos oxígeno, pero es porque crecen mucho y no hay suficiente irrigación para llevar la cantidad que llega a una célula normal. Según la American Cancer Society, no hay ningún estudio que indique que aumentar la oxigenación de un tumor sea beneficioso. Además, advierten que el uso de la ozonoterapia puede causar problemas hepáticos e incluso la muerte.

En el caso del SIDA, se basan en el poder germicida del ozono. Es cierto que el ozono, como desinfectante, puede eliminar microorganismos en superficies, pero de ahí a decir que puede eliminar el VIH dentro de las células va un trecho. La FDA, en uno de sus informes [2] indica:

Ozone is a toxic gas with no known useful medical application in specific, adjunctive, or preventive therapy. In order for ozone to be effective as a germicide, it must be present in a concentration far greater than that which can be safely tolerated by man and animals.

[El ozono es un gas tóxico sin ninguna aplicación médica útil conocida en terapias preventivas, coadyuvantes o específicas. Para que el ozono sea efectivo como germicida, debe estar presente en una concentración mucho mayor de la que puede ser tolerada con seguridad por el ser humano y los animales.]

Así que un compuesto que es tóxico, que no ha demostrado su efectividad en ningún ensayo clínico, y que no está reconocido por ninguna de las grandes agencias del medicamento, no es que esté perseguido por ningún lobby, es que simplemente no sirve. Por favor, si conocen a alguien que vaya a usar la ozonoterapia, traten de convencerle de que no lo haga. Es igual de inútil que el reiki o la homeopatía, pero mucho más peligroso.

Moisés García Arencibia

Referencias:

[1]”Ozone – Good Up High Bad Nearby” United States Environmental Protection Agency

[2]”CFR – Code of Federal Regulations Title 21″ Food and Drug Administration

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Cerveza y salud: del mito a la ciencia

Esta semana se está celebrando aquí el 39th Cambridge Beer Festival, al que asisto diariamente. Mientras bebía las pintas, pensaba sobre qué podría escribir  en el blog. Ninguna noticia había llamado mi atención esta semana por exagerar los resultados de un artículo científico, interpretarlos mal, o directamente por decir lo contrario. Sin embargo, la respuesta estaba allí mismo, a mi alrededor, en mi vaso con capacidad para más de medio litro (1 pinta=568.261485 mililitros). Decidí escribir sobre la cerveza.

El Festival está organizado por CAMRA, que son las siglas de Campaign for Real Ale, una asociación para la defensa de los derechos de los bebedores, de los pubs y de la auténtica Ale. A muchos les vendrá a la mente cuando piensan en una Ale la imagen de una cerveza caliente, sin gas, y con un sabor raro, nada que ver con las fresquitas cañas o botellines que se beben en España, de nuestras queridas cervezas rubias (Mahou, Tropical, Alhambra, Estrella, etc…) conocidas como Lager. Pero, ¿cuál es realmente la diferencia entre una Ale y una Lager? La diferencia está en la levadura que se utiliza para su preparación. Para las Lager se usan levaduras “de baja fermentación”, porque se quedan en la parte baja de la mezcla durante la fermentación. La principal es Saccharomyces uvarum . Estas levaduras trabajan mejor a unas temperaturas bajas de 5-12ºC. El resultado conocido es el de unas cervezas claras y con un sabor ligero. Para preparar una Ale se usan levaduras “de alta fermentación”, denominadas así porque suben a la parte alta de la mezcla durante la fermentación. La principal es Saccharomyces cerevisiae. Estas levaduras trabajan mejor a temperaturas entre 15-22ºC, y durante la fermentación producen mayor cantidad de ésteres que inciden en el sabor del producto final, que es el de una cerveza más turbia y con sabor más complejo. El Festival ofrece durante 6 días más de 200 tipos distintos de Ales, desde las más claras (Pale Ale) a las más oscuras (Stout) pasando por otros tipos como Mild, Ruby, Porter, Older, IPA, afrutadas, etc…

Real Ale (Fuente: Wikicommons)

Ante tanto exceso cervecero, siempre hay quien justifica el consumo de cerveza alegando sus posibles beneficios para la salud, mientras otros lo condenan por sus efectos negativos. ¿Qué hay de cierto en una y otra postura? Para aclarar algunas de estas dudas , se ha celebrado recientemente en Bruselas el 6º Simposio de Cerveza y Salud. El objetivo de este simposio era responder a una serie de preguntas acerca de la cerveza, de las que pongo aquí algunas:

  • ¿Es la cerveza tan buena como el vino para el corazón?

 El consumo moderado de vino se ha asociado con una disminución del riesgo cardiovascular. No se había visto este efecto con la cerveza, pero un meta-estudio actualizado que se ha publicado recientemente descubre que ocurre lo mismo: mientras que un consumo elevado de alcohol es perjudicial para la salud cardiovascular, un consumo moderado de cerveza podría ser beneficioso (Eur J Epidemiol 2011 26:833–850).

  • ¿Tiene la cerveza algún efecto sobre el deterioro cognitivo o la demencia?

Aunque se ha sugerido que el consumo moderado de cerveza podría proteger frente al deterioro cognitivo o la demencia, una revisión publicada recientemente por Panza et al. en el International Journal of Geriatric Psychiatry concluye que este efecto no está suficientemente demostrado. Eso sí, añade que el consumo moderado de cerveza no incrementa el deterioro cognitivo o la aparición de demencia.

  • ¿Te hace engordar la cerveza?

A pesar de la tan famosa “barriga cervecera”, en el simposio se presentó un meta-análisis que concluía que no hay suficientes evidencias para afirmar que un consumo moderado de cerveza (menos de 500 ml al día) esté asociado con la obesidad. Sin embargo, consumos superiores a esa cantidad sí estarían asociados con la obesidad.

  • ¿Es la cerveza buena para los huesos?

Aunque el alcoholismo tiene un efecto negativo sobre la masa ósea, el consumo moderado de cerveza parece tener un efecto beneficioso, principalmente mediado por el silicio que aporta (Am J Clin Nutr 2009;89:1188–96). No hay que confundir este aporte natural de silicio con algunas magufadas que circulan por ahí.

  • ¿Es la cerveza efectiva para rehidratarse tras hacer deporte?

Según el Profesor Manuel J. Castillo, de la Universidad de Granada, la cerveza es tan efectiva como el agua a la hora de rehidratarse y recuperarse tras el ejercicio, al menos en individuos jóvenes y sanos.

  • ¿Es la cerveza sin alcohol buena para las mujeres que dan el pecho?

Según la Dra. Maria Teresa Hernández-Aguilar, de la Agencia de Salud de Valencia, los nutrientes y antioxidantes de la cerveza sin alcohol pueden ser beneficiosos para las madres que dan el pecho a sus hijos. Se vio que el consumo de cerveza sin alcohol aumentaba los niveles de antioxidantes en la leche materna y en la sangre del bebé.

Como se puede ver, el simposio presenta numerosas evidencias a favor del consumo moderado de cerveza. El hecho de que esté financiado por The Brewers of Europe, que reúne a 28 asociaciones nacionales de cerveceros, puede causar un sesgo positivo y que no aparezcan ponencias negativas. Sin embargo, los artículos ya publicados antes de la celebración del simposio no informan de conflicto de intereses. Finalmente, el simposio concluye que el consumo de alcohol en grandes cantidades, así como el consumo de alcohol en cualquier cantidad por parte de menores resulta perjudicial.

Yo, por mi parte, volveré al Beer Festival a ver si se me ocurren nuevas ideas con una pinta en la mano. Igual tiene algo que ver el que el consumo moderado de alcohol facilite la resolución creativa de problemas.

Nota: Esta entrada participa en la XIII Edición del Carnaval de Biología que se celebra en el gran Blog Caja de Ciencia de Marisa Alonso ( @lualnu10) y cuyo tema son las levaduras.

 

Moisés García Arencibia

Referencias:

ResearchBlogging.orgSierksma, A., & Kok, F. (2012). Beer and health: from myths to science European Journal of Clinical Nutrition DOI: 10.1038/ejcn.2012.30

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La tontería del azúcar

A mi me gusta tomar el café con mucho azúcar.  Le añado tanto azúcar que normalmente se queda parte sin diluir en el fondo de la taza, lo que hace que tenga que aguantar que me llamen despilfarrador y otras lindezas. También me gusta leer el periódico mientras desayuno. Sin embargo, el otro día leí una noticia que hizo que casi me atragantara con el café con leche. Estaba publicada en la sección de Ciencia del ABC y se titulaba Demasiada azúcar nos hacer perder la memoria. El primer párrafo decía:

Ingerir demasiada azúcar puede ser perjudicial para nuestro cerebro. Según un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles (EE.UU.) realizado en ratas una dieta rica en fructosa produce alteraciones en el cerebro, la memoria y el aprendizaje que dificulta la capacidad cerebral. El trabajo, que se publica en Journal of Physiology, muestra además que los ácidos grasos omega-3 pueden contrarrestar dicho proceso.

Tenía que ponerme rápidamente manos a la obra para saber si mi dieta era rica en fructosa, y si eso me iba a afectar, antes de que mi cerebro se alterara y perdiera la memoria.

Estructuras de la glucosa, fructosa y sacarosa

La fructosa es un monosacárido (azúcar sencillo)  presente en muchas plantas. Es un isómero de la glucosa, lo que significa que tienen la misma fórmula química, C6H12O6, pero sus estructuras son diferentes. La fructosa se puede encontrar en frutas (naranjas, manzanas, melones, frutas del bosque,…), verduras (remolacha, batata, cebolla,…) o en la miel. En estos alimentos puede estar en forma libre o formando parte de la sacarosa, que es un disacárido formado por glucosa y fructosa en una relación 1:1.  Para su uso industrial, la fructosa se suele extraer de la caña de azúcar, la remolacha o el maíz y se suele añadir a productos alimenticios para endulzarlos, potenciar su sabor o para mejorar la coloración en algunos productos horneados.

Existen tres formas importantes en que se comercializa: como fructosa cristalina de gran pureza; como sacarosa, que es el azúcar de mesa; y como jarabe de maíz rico en fructosa o sirope glucosa-fructosa (GFS por sus siglas en inglés).  El GFS se hace a partir de sirope de glucosa obtenido del almidón del maíz. Este sirope de 100% glucosa se somete a un proceso denominado isomerización, por el que parte de la glucosa se convierte en fructosa. La Unión Europea tiene limitada la producción de GFS a un 5% del total del azucar producido, por lo que su uso no es tan común como en los Estados Unidos. Allí se le denomina HFCS (High Fructose Corn Syrup), y suele tener entre un 42% y un 55% de fructosa.

Según las noticias, es este HFCS el objetivo del estudio. El ABC dice que:

Los investigadores analizaron un tipo de jarabe de maíz, rico en fructosa y seis veces más dulce que el azúcar de caña, que se añade de forma habitual a los alimentos procesados, como las bebidas gaseosas, condimentos y alimentos para bebés. No se trata, señala Gómez-Pinilla, de la fructosa natural que contienen las frutas, que también contienen importantes antioxidantes.

Tras un primer vistazo rápido a ese párrafo, creí entender que la fructosa de la fruta tenía más antioxidantes que en el sirope y eso no puede ser, ya que la molécula es la misma. Lo que dice es que si se ingiere fructosa al comer fruta, esta viene acompañada de antioxidantes. Sin embargo, si en lugar del ABC uno lee El Confidencial, se encuentra que:

Gómez-Pinilla deja claro que no pretenden atacar a la fructosa de las frutas, “que contiene importantes antioxidantes”, sino al JMAF, “que se añade a los productos manufacturados como endulzante y conservante”.

Aquí sí que le dan una patada a la química. No es de extrañar, ya que el artículo entero tiene delito. Se titula Consumir demasiados refrescos y dulces daña el rendimiento intelectual y empieza diciendo:

Aviso para los estudiantes que preparan estos días los exámenes finales: consumir muchos refrescos y dulces durante más de seis semanas podría haceros más tontos. A no ser que acompañéis vuestra dieta con anchoas.

¿Durante seis semanas? ¿ni más ni menos? ¿y qué pintan ahora las anchoas aquí? Decidí, como siempre, ir al artículo científico para salir de dudas.

Lo primero que me llama la atención es que los autores solo dejan beber a las ratas una solución de fructosa al 15%, no con HFCS. Como los autores señalan que las ratas beben unos 45 ml al día según el artículo, estarían consumiendo unos 6,75 g de fructosa. Considerando que pesan unos 520 g, el consumo de fructosa diario equivale a un 1,3% de su peso. ¿Cómo se compara esto con el consumo de fructosa en humanos? Según un estudio publicado en el Journal of Nutrition, en el año 2004, los estadounidenses que más fructosa consumían (varones entre 15 y 21 años) ingerían una media de 75 gramos al día. Si suponemos un peso medio de unos 75kg, tenemos que consumen el equivalente a un 0.1% de su peso, más de 1o veces menos que lo que los autores del estudio administran a las ratas. Para consumir lo mismo que las ratas, un adulto de 75 kg debería beber unas 48 latas de coca cola americana (la que lleva HFCS) al día como única fuente de fructosa.

Lo interesante del artículo, que no es lo que destacan las noticias, es que una dieta pobre en ácidos grasos omega-3 causa problemas de memoria en las ratas, y que esto se ve agravado por el elevado consumo de fructosa. De hecho es tan interesante que es eso lo que da título al artículo. Sin embargo, algunos periodistas han preferido el titular del tipo “El azucar te hace tonto”.

Yo, por mi parte, seguiré tomando mi dosis de sacarosa con el café, y la coca-cola con la que me tomo los cubatas, ¿y ustedes?

Moisés García Arencibia

Nota: Esta entrada participa en la XV Edición del Carnaval de Química que este mes se alberga en “El cuaderno de Calpurnia Tate”, el blog de Luis Moreno (@luisccqq).

Referencias:

ResearchBlogging.orgAgrawal, R., & Gomez-Pinilla, F. (2012). ‘Metabolic syndrome’ in the brain: deficiency in omega-3 fatty acid exacerbates dysfunctions in insulin receptor signalling and cognition The Journal of Physiology, 590 (10), 2485-2499 DOI: 10.1113/jphysiol.2012.230078

  • Marriott, B.P., Cole, N. & Lee, E. (2009). National estimates of dietary fructose intake increased from 1977 to 2004 in the United States. Journal of Nutrition, 139(6):1228S-1235S

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