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El verdadero motivo de la renuncia del Papa

Hoy se retira el Papa Benedicto XVI. Renuncia el jefe de la Iglesia Católica y del Estado Vaticano. Muchos han sido los rumores acerca de los motivos de tal retirada. La versión oficial habla de problemas de salud y de agotamiento, aunque las malas lenguas dicen que se debe a las luchas internas por el poder económico y político de la curia romana. Muchos medios de comunicación hablarán hoy de esto, pero nadie les contará la verdad. El verdadero motivo es que se retira harto de las magufadas y las pseudociencias en las que creen quienes le rodean, ya que él es un incansable luchador contra las terapias alternativas. Si  no me creen, sigan leyendo.

El yoga es malo. ¡Cuidado!

Ya en 1989, cuando aún era simplemente el Cardenal Ratzinger, la Congregación para la Doctrina de la Fe que él encabezaba publicó un documento titulado “Algunos aspectos de la meditación cristiana” en el que se criticaba duramente el Yoga. En este documento no se critican los posibles beneficios físicos que los movimientos y posturas del Yoga pueden proporcionar, y dice que “algunos ejercicios producen automáticamente un sentimiento de tranquilidad, relajación, sensaciones placenteras e incluso fenómenos de ligereza y calidez“.  Lo que se critica es la meditación que acompaña a los movimientos en ciertas escuelas de yoga. Ya hemos dicho antes en este blog que la meditación no tiene las propiedades curativas que muchos le atribuyen. Así lo decía Ratzinger, que advertía además de los posibles efectos negativos:

Tomar tales sentimientos como auténticos consuelos del Espíritu Santo sería una forma totalmente errónea de concebir la vida espiritual. Darles un significado simbólico típico de la experiencia mística, cuando la condición moral de la persona implicada no corresponde con tal experiencia, representaría un tipo de esquizofrenia mental que podría causar problemas físicos y, a veces, desviaciones morales.

Así que ya ven, confundir las sensaciones físicas placenteras con experiencias místicas como las que sentían San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Ávila no solo es ridículo sino que puede llegar a ser peligroso, según Joseph Ratzinger.

Realizando el ensayo clínico sobre el reiki.

Pero si criticaba la meditación cuando era cardenal, una vez que llegó a ser Papa, hizo que su Iglesia siguiera dando caña al maguferío. En 2009, los obispos de Estados Unidos publicaron un documento titulado “Guidelines for Evaluating Reiki as an Alternative Therapy”  (Directrices para evaluar el reiki como terapia alternativa), en el que se calificaba al reiki como una práctica acientífica y supersticiosa. ¡Toma ya! ¡La Iglesia Católica contra la superstición y a favor de la ciencia!  El documento dice que el reiki, una terapia que dice que la enfermedad está causada por un desequilibrio en la “energía vital” (energía que nadie ha demostrado que exista, claro),  “carece de credibilidad científica” y “no existen estudios científicos reputados que demuestren su eficacia”. Añaden que emplear una técnica que no tiene apoyo científico es “generalmente, poco prudente”. ¡Toma golpe a las terapias alternativas!

Lamentablemente, en el mismo documento se indica que “para los cristianos, el acceso a la curación divina es mediante la oración a Cristo como Señor y Salvador, mientras que la escencia del reiki no es la oración sino una técnica que se transmite del maestro de reiki a su pupilo, una técnica que una vez dominada producirá los resultados deseados”. Aquí parece que los obispos no han revisado la literatura científica tan a fondo como en el caso del reiki, ya que los meta-estudios acerca de la curación mediada por el rezo demuestran que esta no funciona (¡oh, sorpresa!) [1]. O igual es que han picado en la broma del número especial de Navidad del British Medical Journal [2].

Ratzinger blogueando.

Puede parecer que Ratzinger ha hecho poco en todos los años que ha estado en el poder (como algunos partidos políticos cuando les toca gobernar) pero considerando lo despacio que evoluciona la Iglesia Católica, es todo un logro que haya dado caña a dos terapias alternativas, aunque se haya dejado muchas otras por el camino.  Además, la oposición que se ha encontrado, con la mayoría de la curia a favor del rezo como vía para la curación, puede haber terminado por hastiarle y por eso ha decidido retirarse. Quien sabe, quizá ahora que tiene tiempo abra un blog y siga desde allí sacándole los colores a las terapias alternativas.

Moisés García Arencibia

Bibliografía:

[1] Jørgensen KJ, Hróbjartsson A, Gøtzsche PC (2009) Divine intervention? A Cochrane review on intercessory prayer gone beyond science and reason. J Negat Results Biomed. 2009; 8: 7.  doi:  10.1186/1477-5751-8-7

[2] Leibovici L (2001) Effects of remote, retroactive intercessory prayer on outcomes in patients with bloodstream infection: randomised controlled trial. BMJ. 323(7327): 1450–1451. PMCID: PMC61047

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¿Sirve de algo la meditación?

La semana pasada comentaba en un post un artículo que decía que meditar era bueno para el cerebro, pudiendo ser neuroprotector y mejorar la inteligencia, y llegué a la conclusión de que no era cierto que el artículo demostrara eso. Algunos de los comentarios al post decían que, al menos, la meditación era beneficiosa como medio de relajación. Además, hay gente que piensa que la meditación podría tener beneficios cardiovasculares, mejorar las capacidades cognitivas, o ser eficaz en el tratamiento de trastornos psiquiátricos, asma, artritis, o el dolor. ¿Qué hay de cierto en todo eso?

Antes de continuar, intentaré explicar qué es la meditación. En general, se le puede considerar una técnica o conjunto de técnicas de auto-regulación del cuerpo y la mente que persigue alcanzar un estado de reposo, atención, alerta, claridad, concentración… Existen distintos tipos de meditación, algunos de ellos ligados a determinadas religiones (budismo, hinduismo) con características específicas. Suele ser común en muchas formas de meditación el adoptar una postura cómoda, tener una respiración profunda, realizarla en un sitio tranquilo, etc. Quizá uno de los más famosos métodos de meditación sea la Meditación Transcendental©, creada por el Maharishi Mahesh Yogi. Este es un tipo de meditación que emplea los mantras, que los practicantes definen como sonidos que ayudan a la mente a viajar a un estado más relajado. Existe polémica en torno a este movimiento, pero eso no es el objeto de este post. El que quiera saber algo más puede mirar la entrada de Transcendental Meditation® en el Skeptic Dictionary (aquí).

La mayoría de las distintas corrientes de meditación inciden en que el principal beneficio es la reducción del estrés, lo que señalan como uno de los grandes males de las sociedades industrializadas. A mucha gente le sonará la imagen del monje budista con la sonrisa de oreja a oreja, más feliz que una perdiz. Pero hay quien ha querido ver otros beneficios en la meditación, y existen numerosos estudios que tratan de demostrarlos. El principal problema con estos estudios es que son metodológicamente muy pobres (como señalan Ospina et al, J Altern Complement Med. 14:1199-213, 2008). En mi opinión, uno de los principales fallos en los ensayos clínicos es que no existe un grupo control adecuado. Así, cuando se realizan revisiones sistemáticas y meta-estudios de los artículos publicados, se ve lo siguiente:

  • Meditación Vipassana: es uno de los tipos de meditación más antiguo. Todos los estudios realizados hasta la fecha para ver si tiene algún efecto beneficioso son de una calidad muy pobre (Chiesa J Altern Complement Med. 16:37-46, 2010)
  • Qigong para el tratamiento del dolor: el qigong es un arte curativo que usa ejercicios del cuerpo y la mente para restaurar el flujo energético del chi. Evidentemente, esta magufada no funciona para el tratamiento del dolor (y para nada más, seguro) (Lee et al. J Pain. 10:1121-1127, 2009).
  • Meditación para tratar la artritis reumatoide y la osteoartritis: Ernst y Pozadski califican los ensayos clínicos como muy pobres (Curr Pain Headache Rep. 15:431-437, 2011)
  • Meditación para tratar el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH): debido al bajo número de estudios, los pocos sujetos en los mismos y el alto riesgo de sesgo en estos, no se puede concluir que sea efectiva (Krisanaprakornkit et al. Cochrane Database Syst Rev. CD006507, 2010)
  • Meditación para tratar el asma: no existen evidencias de que sea eficaz en el tratamiento del asma (Huntley et al., Thorax. 57:127-31, 2002)
  • Terapia cognitiva basada en la meditación para el tratamiento de trastornos psiquiátricos: los estudios son muy pobres, sin diseño aleatorizado, con tamaños muestrales pequeños, y sin grupo control apropiado (Chiesa y Serretti, Psychiatry Res. 187:441-53, 2011).
  • La Meditación Transcendental© mejora la función cognitiva y aumenta la inteligencia: no existen ensayos clínicos aleatorizados que apoyen esta afirmación (Canter y Ernst, Wien Klin Wochenschr. 115:758-66, 2003).
  • La Meditación Transcendental© disminuye la presión sanguínea: no existe ninguna evidencia a favor. Todos los ensayos clínicos realizados tienen fallos metodológicos y están potencialmente sesgados por la afiliación de los autores al movimiento de la Meditación Transcendental© (Canter y Ernst, J Hypertens. 22:2049-54, 2004).

Como pueden ver, todas las afirmaciones han sido convenientemente desmontadas. La afirmación de que con un alto grado de entrenamiento en Meditación Transcendental© se puede llegar a volar, creo que no hace falta ni tratar de desmontarla en un estudio científico.

Sin embargo, y a pesar de toda esta locura por intentar buscar beneficios de cualquier tipo, siempre nos quedará el efecto de una mayor relajación y paz interior que la meditación proporciona, ¿no? Recuerden a los monjes budistas…

Pues tampoco. Un ensayo clínico aleatorizado de 2007 (Jain et al., Ann Behav Med. 33:11-21) mostró que la meditación no es mejor que la simple relajación para reducir los niveles de estrés o mejorar el estado de ánimo. Un meta-estudio de 2009 (Krisanaprakornkit et al., Cochrane Database Syst Rev. CD004998) concluyó que la Meditación Transcendental© no es más efectiva que cualquier otra forma de relajación a la hora de reducir la ansiedad.

Así pues, parece que ni siquiera para relajarse hace falta estar recitando mantras. Yo personalmente, prefiero oir a Coltrane, por ejemplo:

NOTA: Esta entrada participa en la XI edición del Carnaval de Biología, organizado por el blog Ciencia y alguna otra cosa, que administra @Diplotaxis

 

Moisés García Arencibia

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¿Meditar es bueno para el cerebro?

La semana pasada leí una noticia de Muy Interesante con el siguiente titular: Meditar es bueno para el cerebro. En ella se decía:

Las personas que practican meditación durante muchos años refuerzan las conexiones de su cerebro y presentan una mayor cantidad de plegamientos en la corteza del mismo, según indica un estudio publicado en la revista Frontiers in Human Neuroscience. Estas características se relacionan con una mayor memoria y con la habilidad para procesar información y tomar decisiones.

Como soy un poco escéptico ante este tipo de titulares contundentes, decidí ir a la fuente original, a ver si allí decían lo mismo.

El título del artículo es “The unique brain anatomy of meditation practitioners: alterations in cortical gyrification” (“La anatomía única de los practicantes de la meditación: alteraciones en la girificación de la corteza”). Así de entrada no dice nada de las bondades de la meditación. Lo que sí dice el resumen del artículo es que aquellos que meditan tienen una mayor girificación de la corteza cerebral. ¿Y qué es eso de la girificación? Es el patrón de plegamiento de la capa más superficial del cerebro, el córtex, relacionado con los característicos giros y surcos. Según los autores, un aumento de la girificación significaría un aumento en la superficie cortical y podría estar relacionado con una mayor inteligencia y con una mayor neuroprotección. En realidad hablan del índice de girificación (IG) que, como se verá después, no es lo mismo.

Entonces, ¿todo bien no? Parece que demuestran que meditar sí es bueno para el cerebro, ¿no?. Pues no. El problema más grave de este estudio es el mismo del que hablaba en mi anterior post: la causalidad. El estudio dice que hay una correlación entre un mayor IG y el hecho de practicar la meditación, pero no dice que una cosa cause la otra. Por si esto no fuera ya suficiente, el artículo tiene, bajo mi punto de vista, otros fallos:

  • Existe un mayor IG en determinadas áreas del cerebro de los practicantes de la meditación, pero este índice también es menor en otras áreas, que los autores excluyen con la excusa de que cuando aplican unos índices de significación estadística más estrictos las diferencias desaparecen, como se puede ver en esta figura:

Luders et al.

¿Cuál es el problema entonces? Que los autores toman esta decisión a posteriori, intoduciendo un sesgo en el estudio. Si querían que la significación fuera p≤0.01 lo deberían haber decidido antes de realizar el estudio, y no una vez analizados los resultados. ¿Por qué no les parecen relevantes los descensos en el IG en quienes meditan?

  • El método empleado por los autores no es capaz de decir si un aumento del IG es debido a un aumento en la profundidad de los surcos, o en la altura de los giros, o a un aumento en la frecuencia de los mismos. Si es un aumento en la profundidad de los surcos entonces el efecto no es neuroprotector, sino todo lo contrario.
  • Los autores no tienen en cuenta otras covariables como el nivel educativo, coeficiente cociente intelectual, etc… Sólo tienen en cuenta la edad y el sexo de los sujetos en el estudio.
  • El artículo reconoce que hasta un 30% de las diferencias en la girificación son debidas a causas genéticas.
  • Los autores reconocen que el estudio es muy preliminar y que habría que realizar mejores ensayos para determinar si existe alguna relación causal entre la meditación, un aumento en la girificación y algún posible efecto beneficioso en el cerebro.

Creo que estas son razones suficientes como para no creerme la noticia que publicaba Muy Interesante.

Para terminar, y aunque este artículo no lo demuestre, ¿pensáis que la meditación sirve para algo? Yo tengo clara mi respuesta, pero la daré muy pronto en el siguiente post, que este ya me está quedando muy largo…

Moisés García Arencibia

NOTA: Esta entrada participa en la XI edición del Carnaval de Biología, organizado por el blog Ciencia y alguna otra cosa, que administra @Diplotaxis

ResearchBlogging.orgLuders E, Kurth F, Mayer EA, Toga AW, Narr KL, & Gaser C (2012). The unique brain anatomy of meditation practitioners: alterations in cortical gyrification. Frontiers in human neuroscience, 6 PMID: 22393318

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