Archivo mensual: junio 2012

TAC y cáncer: noticias que meten el miedo en el cuerpo

Me entero por Antena3.com (pueden ver el vídeo aquí) de la siguiente noticia:

La prueba de escáner conocida como TAC triplica el riesgo de cáncer en niños. Es lo que se desprende de una investigación coordinada entre Reino Unido y Estados Unidos.

Después de 2 décadas de trabajo en una población de 180.000 niños, el estudio concluye que las radiaciones emitidas con la tomografía axial computarizada aumentan el riesgo de leucemia y los tumores cerebrales en los más pequeños.

A la hora de realizar este tipo de prueba se puede llegar a emitir una radiación hasta 1.000 veces superior que la de una radiografía.

 

¿En serio? ¿Que un niño se haga un TAC triplica el riesgo de cáncer? ¿Un TAC emite 1000 veces más radiación que una radiografía? ¿No les parece una irresponsabilidad soltar esa noticia y quedarse tan tranquilos después de meterle el miedo en el cuerpo a la gente? Vamos a ver qué dice realmente el trabajo del que habla la noticia, publicado en The Lancet.

TAC del cerebro humano (Wikicommons)

La Tomografía Axial Computarizada (TAC) es una prueba médica no invasiva que combina un equipo especial de rayos X con ordenadores sofisticados para producir múltiples imágenes del interior del cuerpo. Se basa en la capacidad de los rayos X de atravesar el cuerpo y ser absorbidos por diferentes estructuras, lo que se refleja en un detector al otro extremo del cuerpo. Las estructuras más densas se verán más blancas en este detector (una película fotográfica en el caso de una radiografía). El TAC proporciona una imagen de más claridad y con más detalle que una radiografía, y los médicos usan esta técnica para diagnosticar cáncer, enfermedades cardiovasculares, enfermedades infecciosas, apendicitis, traumas o trastornos musculoesqueléticos.

Es cierto que la técnica, a pesar de sus ventajas tiene el inconveniente de que el cuerpo se expone a dosis de radiación mayores que con una radiografía pero, ¿1000 veces más altas? Bueno, si comparamos la dosis media que recibe el cuerpo cuando se hace una radiografía del dedo meñique y la que recibe cuando se hace un TAC del abdomen y la pelvis, entonces sí, pero esa comparación no sería justa. Según el propio artículo en The Lancet, la dosis recibida tras una radiografía es unas 10 veces menor que en un TAC. Según la Food and Drug Administration (FDA) de los Estados Unidos, que se basa en las dosis calculadas por Mettler et al., la dosis recibida por un TAC de la cabeza es 20 veces mayor que por una radiografía del cráneo. Así pues, la dosis recibida tras un TAC no es 1000 veces mayor que tras una radiografía en la misma zona. Una vez aclarado este punto, veamos qué dice realmente el artículo.

Los autores se plantean si el TAC, cuyo uso es cada vez más común, incrementa el riesgo de cáncer en niños y adolescentes, que son más sensibles a la radiación. Se centran en los tumores cerebrales y en la leucemia, ya que son los tipos de cáncer más comunes en los niños, y además el cerebro y la médula ósea son tejidos altamente radiosensibles y además son de los más expuestos en los TAC infantiles. Lo primero que hacen es calcular la dosis estimada de radiación que llega a estos tejidos dependiendo de la edad del paciente, el sexo, y la zona donde se haga el TAC. Como se puede ver en la siguiente tabla, los dosis sobre el cerebro es muy alta tras un TAC cerebral (lógico) pero en cambio son muy bajos o nulos tras un TAC pectoral, abdominal o en una extremidad. La dosis recibida por la médula ósea es también menor en este tipo de TAC. Los autores basan sus conclusiones en los TAC cerebrales, por lo que el estudio no concluye que cualquier TAC cause un aumento del riesgo de cáncer, como parece indicar la noticia de Antena 3.

Dosis de radiación estimada en el cerebro y la médula ósea tras un TAC (Pearce et al.)

Entonces, ¿dice el trabajo que un TAC cerebral triplica el riesgo de tumores cerebrales y de leucemia? No. Lo que concluye es que la radiación acumulada tras varios TAC, triplica este riesgo. En el caso de los tumores, la radiación acumulada tras 2-3 TAC cerebrales, y en el caso de la leucemia, tras 5-10 pruebas. Los autores estiman que habrá un caso más de cáncer por cada 10000 niños que se sometan a un TAC cerebral. Además, calculan que hay una probabilidad de que 1 de cada 500 niños que se someta a un TAC abdominal o pélvico o 1 de cada 1000 niños que se someta a un TAC cerebral tienen un aumento del riesgo de tener cualquier tipo de cáncer a lo largo de su vida, si esta fuera de 100 años. Este riesgo es pequeño si se compara con la probabilidad de padecer cáncer. Los autores indican que 1 de cada 3 estadounidenses sufrirá cualquier tipo de cáncer a lo largo de su vida (si esta fuera de 100 años). También es un riesgo pequeño si se compara con los beneficios que puede aportar la técnica si se usa de forma adecuada. En cualquier caso, es un riesgo a tener en cuenta, y los autores recomiendan que se racionalice el uso del TAC, especialmente en niños y adolescentes, y se emplee cuando sea absolutamente necesario y no haya una alternativa.

Sin embargo, noticias como la de Antena3 no hacen más que alimentar el miedo de la gente hacia cualquier cosa que suene a radiación y/o medicina, alimentando las paranoias y dando alas a los seguidores de las pseudoterapias. Ya he podido leer en algunos comentarios en internet diciendo que las radiaciones de los móviles y los microondas son igual de nocivas que las del TAC, pero que los poderes (gobiernos, farmacéuticas, illuminati, …) nos lo ocultan. Estos son los problemas de dar las noticias de forma irresponsable.

Moisés García Arencibia

Referencias:

ResearchBlogging.orgPearce, M., Salotti, J., Little, M., McHugh, K., Lee, C., Kim, K., Howe, N., Ronckers, C., Rajaraman, P., Craft, A., Parker, L., & de González, A. (2012). Radiation exposure from CT scans in childhood and subsequent risk of leukaemia and brain tumours: a retrospective cohort study The Lancet DOI: 10.1016/S0140-6736(12)60815-0

Fred A. Mettler, Jr., et al., “Effective Doses in Radiology and Diagnostic Nuclear Medicine:  A Catalog,” Radiology Vol. 248, No. 1, pp. 254-263, July 2008.

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¡Peligro, ozonoterapia!

El otro día recibí un correo de una amiga que andaba preocupada porque a una conocida suya le habían recomendado la ozonoterapia. Mi amiga, que no sabe mucho de química, no estaba muy convencida de que el ozono fuera muy bueno para la salud, y prefería preguntarme antes de cantarle las cuarenta a su conocida. Yo no tenía mucha idea sobre esta terapia, así que me puse a investigar un poco.

 

Ciclo del ozono (Wikicommons)

El ozono es una molécula compuesta por tres átomos de oxígeno. Fue descrito por Christian Friedrich Schönbein en 1839. Su nombre deriva de la palabra griega ozein (ὄζειν)  que significa “oler”, debido al peculiar olor de las tormentas eléctricas. En la naturaleza, el ozono se produce en la estratosfera (a unos 25-30 km de la superficie de la Tierra), donde la radiación ultravioleta (UV) causa la división de una molécula de oxígeno (O2)  en dos átomos de oxígeno altamente reactivos. Estos átomos reaccionan con moléculas de O2 vecinas para dar lugar al ozono, O3. Además de la radiación UV, las descargas eléctricas de los rayos pueden catalizar esta reacción. Esta es la famosa “capa de ozono”, que absorbe la gran mayoría de la radiación ultravioleta de media frecuencia.

A nivel de la superficie terrestre (troposfera), el ozono se forma por la acción de la radiación solar sobre el aire contaminado con compuestos orgánicos volátiles y óxidos de nitrógeno. Las principales fuentes de estos compuestos son las emisiones de los vehículos de motor y las fábricas. Este ozono formado en la troposfera es tóxico al ser inhalado, y puede además dañar distintas plantas, debido a su alto poder oxidante [1].

¿Cómo puede entonces este producto tóxico ser utilizado como agente terapéutico? Lo primero que llama la atención es que sus defensores dicen que “aunque es un oxidante, actúa como antioxidante”. Afirman que aumenta las defensas antioxidantes del organismo, lo que es lógico teniendo en cuenta que el organismo trata de defenderse del propio ozono. Además, indican que aumenta la oxigenación del cuerpo, pero para eso ya existen terapias comprobadas que emplean mayores concentraciones de oxígeno o oxígeno hiperbárico (a alta presión).

Aunque sus defensores sean incapaces de dar una explicación a su funcionamiento, esto no sería tan importante si funcionara para algo. Entre las innumerables enfermedades que estos iluminados afirman que se pueden tratar con ozonoterapia, se pueden encontrar desde distintos problemas óseos y musculares, migrañas, y otras enfermedades más o menos leves. Todos los datos que apoyan estos usos son completamente anecdóticos, basados en los comentarios de los pacientes, sin que exista ningún ensayo clínico de doble ciego publicado en una revista seria. Además, el uso del ozono no está aprobado ni por la Agencia Europea del Medicamento ni por la Food and Drug Administration (FDA).

Lo peor es cuando tratan de usar esta terapia en casos más graves, como en el de los pacientes de cáncer o SIDA. En el caso del cáncer, estos curanderos afirman que los tumores viven mejor con poco oxígeno, así que oxigenarlos con ozono acaba con ellos. Es cierto que los tumores tienen menos oxígeno, pero es porque crecen mucho y no hay suficiente irrigación para llevar la cantidad que llega a una célula normal. Según la American Cancer Society, no hay ningún estudio que indique que aumentar la oxigenación de un tumor sea beneficioso. Además, advierten que el uso de la ozonoterapia puede causar problemas hepáticos e incluso la muerte.

En el caso del SIDA, se basan en el poder germicida del ozono. Es cierto que el ozono, como desinfectante, puede eliminar microorganismos en superficies, pero de ahí a decir que puede eliminar el VIH dentro de las células va un trecho. La FDA, en uno de sus informes [2] indica:

Ozone is a toxic gas with no known useful medical application in specific, adjunctive, or preventive therapy. In order for ozone to be effective as a germicide, it must be present in a concentration far greater than that which can be safely tolerated by man and animals.

[El ozono es un gas tóxico sin ninguna aplicación médica útil conocida en terapias preventivas, coadyuvantes o específicas. Para que el ozono sea efectivo como germicida, debe estar presente en una concentración mucho mayor de la que puede ser tolerada con seguridad por el ser humano y los animales.]

Así que un compuesto que es tóxico, que no ha demostrado su efectividad en ningún ensayo clínico, y que no está reconocido por ninguna de las grandes agencias del medicamento, no es que esté perseguido por ningún lobby, es que simplemente no sirve. Por favor, si conocen a alguien que vaya a usar la ozonoterapia, traten de convencerle de que no lo haga. Es igual de inútil que el reiki o la homeopatía, pero mucho más peligroso.

Moisés García Arencibia

Referencias:

[1]”Ozone – Good Up High Bad Nearby” United States Environmental Protection Agency

[2]”CFR – Code of Federal Regulations Title 21″ Food and Drug Administration

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